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  • Un mañana en 4 partes....

    I Parte
    ¿Que sucede con la vida cuando crees que se ha paralizado y, sin embargo, observas que el tiempo transcurre igual?
    ¿Qué hacer con tantas ilusiones aparentemente imposibles? ¿Dónde contener tantos sentimientos desaprovechados?
    ¿Por qué evitar tanta energía? ¿Por qué contener tanta alegría?
    La vida es un regalo, la experiencia un valor incalculable, la muerte una sorpresa insospechada. Tantos caminos por recorrer, tantas opciones por elegir, y ¿qué hacer cuando observas que el tiempo transcurre igual?
    Ahora siento que los segundos se me escapan irremediablemente y que no hago nada para impedirlo. No intento disfrutar de cada momento, no saboreo el placer de lo cotidiano, no regalo sonrisas ni beso un rostro que necesita una caricia. Siento que la vida se ha paralizado.
    Estoy atado de pies y manos, estoy ausente aunque mi cuerpo permanece allí, vuelan pensamientos estériles de ideas. Ahora nada parece tener sentido, ahora esas razones que lo sustentaban todo han desaparecido.
    Toda mi vitalidad permanece inmóvil, sólo el hoy permanece en recuerdos, incluso esos cuerpos inertes parecen tener más presencia que yo.
    Siento que la vida se me escapa y yo soy cómplice de mi propia muerte. Siento que no puedo echar marcha atrás y mi tiempo cada vez es menor.

    II Parte
    Ayer te vi apenas unos segundos. Tu querías estar pero yo tuve que ir.
    Te mire a los ojos, tan solo una vez. Tu querías estar pero tuve que ir.
    Te di un beso, tan solo uno. Tu querías estar pero tuve que ir.
    Ayer fue otro encuentro más; corto, inacabado, insuficiente. Y así transcurre mi vida, una eterna espera de un escaso momento.
    Tu esencia es tanta, tu alma tan generosa que con estos escasos momentos esta cumplida todo el poder.
    Por eso sufro ahora, por eso mi dolor crece cada día: porque mi amor se engrandece, porque mi necesidad es mayor.
    Mi cuerpo es infinito, mis horas eternas y apenas puedo permitirme compartir contigo unos segundos.
    ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuando soportar esta losa de la soledad?
    Ya no quiero más ilusiones frustradas, más frases inacabadas, más deseos por satisfacer.
    Nuestro tiempo llega a su final, nuestros segundos se acaban porque mi alma es débil y mi vida termina de nuevo en este preciso instante.

    III Parte
    Fue una decisión difícil, un final al que nunca se quiere llegar. Pero en ocasiones se necesita morir para volver a nacer, terminar una frase con un punto y a parte para poder escribir el siguiente renglón.
    Estoy tranquilo, siento paz y el equilibrio vuelve a mi vida. Renuevo las ilusiones y las energías, nuevos proyectos rondan mi mente.
    Todavía no es tiempo de echar un vistazo atrás, ahora solo miro hacia delante con la mirada firme y segura.
    El ayer solo me da fuerzas para observar el mañana; el pasado sirve de base para sustentar el futuro, una base firme, inamovible.
    Te pienso ahora, no recuerdo el ayer y aunque tu sigues siendo la misma ahora ya nada es igual.
    Todo vuelve a ser fácil, cotidiano, comprensible; vuelvo a estar dentro de los limites establecidos.

    IV Parte
    En estos momentos puedo recordarte, ya no puedo estrecharte mi mano, ya no estas a mi lado. Tenias que desaparecer, era lo esperado, incomprensible para mi pero respetado por mi ser, no tienes fuerza para soportarlo.
    El tiempo nos ha demostrado lo acertado de la decisión, mi corazón te tiene un lugar reservado en exclusiva; mi alma te recuerda con cariño y mi esencia permanece a tu lado aunque tu no puedes apreciarlo.
    Aquí estuve un día, aquí permanezco y aquí siempre me tendrás. Mi sonrisa será tu aliada, ella te lo demostrara si algún día te decides a comprobarlo.
    Conozco dónde estas en estos momentos y te siento cerca. ¿Tu también a mí? ¿Puedes notarlo ya? Aquí me tienes y aquí estaré.
    El hilo que un día nos unió permanece intacto, ha cambiado de intensidad pero permanece inalterable. Por eso yo puedo sentirte ahora, por eso podría enviarte un beso y tú lo recibirías con toda su calidez. Tu quizá lo sientas ahora .
    Muy pronto nos volveremos a encontrar y todo tendrá su verdadero sentido.

    Adolfocanals@educ.ar

  • Teoria de la Singularidad Dinamica

    La teoria de la singularidad dinamica (SD) es un modelo
    del "universo", que describe una mecanica global de como
    el "universo" parece operar o funcional de manera simul-
    tanea, tanto en sus partes, como en su totalidad. La
    teoria nos comienza describiendo, un posible mapa del
    universo, donde el universo observable (), como aquellas
    regiones que no pueden ser observadas (super cumulos
    de universos no observables) solo vienen siendo, muy
    pequeñas regiones que forman parte y/o integran
    dos regiones muchos mas amplias, que en el modelo
    se llegan a señalar y/o a nombrar como campanas de
    energia-campo ( ).

    De hecho, el modelo expone, que las dos campanas de
    energia campo, son generadas y sostenidas, por la con-
    tinua accion rotacional de la singularidad dinamica
    que opera sobre su propia energia-campo, por lo que
    entre otras cosas, este proceso ademas llega a
    implicar que todo nuestro universo observable, es
    tambien generado, sostenido y continuamente dirigido
    no por la mera casualidad y/o por las propiedades
    que le puedan ser inherentes y esten en funcion de
    la materia (densidad) y la energia, como lo implica
    la TGR y/o por la velocidad de espansion, como lo
    sugiere la teoria inflacionaria, sino que lo es
    por la continua accion rotacional de esa singularidad
    dinamica y/o por el proceso o mecanica global que esta
    genera y que opera sobre su propio campo y por supuesto
    desde mucho mas alla, de nuestro universo observable y
    de los cumulos de universos no observables.

    Como una imagen, siempre llega a ayudar mas que mil
    palabras, adjunto el grafico de la siguiente direccion
    para que asi se pueda facilitar, una descripcion mas
    visual de lo que el modelo propone.

    http://poderfamiliar.com/DynamicSingularity3.jpg

    Como se puede observar en el grafico, desde la Tierra
    (the earth) hasta el universo observable
    (The observable universe) es lo ya conocido o lo que
    mas podemos observar, desde nuestras muy obligadas
    referencias, lo que va mas alla del universo observable
    hasta la SD (dynamic singularity), es lo que se ha
    extrapolado, por lo que de manera muy similar a los
    modelos del BB y/o inflacionarios, la teoria de la
    SD supone que cualquier observador desde su universo
    observable, solo observaria y consideraria lo mismo
    que nosotros y/o la ciencia actual, desde sus muy
    obligadas referencias y asunciones ha estado observando
    e interpretando, que es el considerar de que el universo
    observable parece provenir de una region mas densa, aunque
    por supuesto, desde la teoria de la SD se llega a
    a considerar que esta es solo una muy pequeña region
    de una de las campanas en expansion, que resulta de una
    permanente causualidad, continuamente generada y dirigida
    por una mecanica global, por ende, esta region no proviene
    de una singularidad en espancion y jamas ha sido tan densa
    ni tan pequeña, ni tan caliente en sus origenes, como las
    extrapolaciones y asunciones de nuestra ciencia suponen
    al considerar que el origenes de lo observable proviene
    de una singularidad ( una region extremadamente pequeña,
    densa y caliente) y de un no muy bien explicado proceso y/o
    mecanica de expansion-explosion-inflacion, que se origina
    a partir de esa singularidad, de la casualidad y/o de las
    propiedades que pudieran ser inherentes a la materia
    (densidad) y/o al tejido espacio-temporal.

    Otra muy conveniente imagen que tambien nos puede ayudar a
    visualizar lo descrito, seria la ya conocida analogia del
    globo que es pintado en su superficie exterior, por puntos
    negros para representar a las galaxias y que despues es
    inflado, para describir como las galaxias (puntos negros)
    se alejan una de otras, a medida que se infla mas el globo
    y/o se expande el supuesto tejido espacio-temporal (), segun
    ocurre con un universo homogeneo en expansion.
    Pues bien, para utilizar esta misma analogia, para nuestro
    modelo, solo tenemos que substituir a las galaxias por super-
    cumulos de universos no observables, para percatarnos que una
    pequeña expansion y/o abertura de arco de unos pocos metros
    para esas campanas y/o supercumulos de universos no observables
    produciria efectos en un universo observable, que un
    observador, desde su muy obligadas referencias, observaria
    e interpretaria como una expancion de años luz.

    De hecho, si asumimos que cualquiera de la posibles
    campanas de energia-campo, son super aglomeraciones
    de supercumulos de universos no observables en espan-
    sion, entonces pudieramos considerar, que para cualquier
    observador que se encuentre en alguno de esos posibles
    universos su entorno mas inmediato, seria su unico
    universo observable, y todo lo demas el universo no
    observable por lo que si la SD, como resultado de su
    operacionalidad, estuviera generando radiacion (calor)
    y abriendo y/o inflando en algunos grados el arco de
    su campanas de energia-campo, esto seria observado,
    interpretado y extrapolado por cualquier observador
    desde sus muy obligadas referencias y pre establecidas
    asunciones, como un unico universo cuyo tejido
    "espacio-temporal" se observaria en expansion y ademas
    lo interpretaria como si el universo tuviera un origen
    reciente y/o proviniera desde un estado mas denso y
    caliente y/o proveniente de una singularidad.

    Es decir, que seria muy logico y razonable que el
    observador se basara en parte de lo "observado"
    (en las obligadas observaciones locales), en el
    principio cosmologico ( ), en la TGR ( ) en la
    expansion, y en la radiacion de fondo, en la constante
    C, en el positivismo ( ), en el reduccionismo( ), en la
    linea historica del pensamiento cientifico, en el modelo
    estandard etc, para comenzar y/o decretar alguna teoria
    del universo como la teoria del BB y/o la inflacionaria
    pero como ya se puede deducir, el que las observaciones
    y las interpretaciones parescan muy logicas y consistentes
    no necesariamente determinan que sean del todo correctas
    o que llegue a corresponder con el verdadero origen del
    universo y/o con las extrapolaciones mas adecuadas, porque
    entre otras cosas sabemos, que las observaciones se originan
    y se interpretan siempre desde una muy obligadas referencias
    (historicas, mentales y observacionales), porque sabemos
    que a lo largo de la simulacion del modelo o desde su opera-
    cionalidad, estos modelos inflacionarios y del Big Bang
    tambien han fallado y/o no han podido predecir, ni generar
    algunas otras observaciones fundamentales que tambien debieron
    predecir y explicar, como materia oscura, espansion acelerada
    energia oscura etc, porque ademas y por supuesto, siempre
    se pueden llegar a encontrar otros modelos mas competentes que le
    lleguen tambien a explicar, como parece que lo hace este propio
    modelo de la Singularidad Dinamica y porque tambien sabemos que
    jamas se conoce la realidad, sino solo modelos, solo incompletas
    versiones y/o imagenes que pretenden acercarsele y algunas
    respuestas a nuestros modos muy particulares y limitadas
    maneras de cuestionar y experimental.

    En que me baso para suponer que este modelo de las SD
    puede ser mas consistente y/o eficiente que los modelos
    aceptados (Big Bang e inflacionario) y/o porque se considera
    que ademas de mas funcional, pudiera ser el mas cercano, al
    que quizas sea el verdadero modelo del universo?.

    Principalmente, por lo que este modelo predice y se ajusta
    a lo observable, porque desde su operacionalidad, es mucho
    mas consistente en relacion asi mismo () y en relacion a lo
    observado, que los modelos mas aceptados y porque ademas sigue
    un orden natural de escalas observable ( ) y llega a fundamen-
    tarse en una mecanica global que puede explicar, lo que las
    otras teorias olvidan y/o no llegan explicar de manera satis-
    factoria. En cambio, tanto el BB, como la teoria inflacionaria
    tienen problemas para ser consistentes, en relacion asi mismas
    y en relacion a lo observado, ademas de fallar en explicar o
    demostrar las mecanicas necesarias en que deberian fundamentarse
    y de predecir algunos fundamentales.

    ***

    Como es que por ejemplo compite la teoria de la SD, con la
    teoria inflacionaria.

    Por ejemplo, para el profesor Allan Guth, su modelo
    inflacionario es mas competente, que el modelo del
    BB, porque en busca de justificar, la falta de
    monopolos magneticos( ) parecio resolver indirectamente
    el problema horizonte ( ) y el problema de la curvatura
    nula ( ) al suponer, que el universo en su comienzo, mas
    que como resultado de una gran explosion, se origino a
    partir de una subita y exponencial inflacion. ¿Pero cómo
    sabemos si algo de esto es cierto? En realidad se
    ha sometido a prueba, dice Guth. "Las lecturas del
    satélite Cosmic Background Explorer, lanzado en
    1989, muestran que la temperatura de la radiación
    que se difunde por el universo es asombrosamente
    uniforme. La teoría clásica de la Gran Explosión
    sin inflación no ofrece explicación. Algunos meca-
    nismos tendrían que transmitir energia e información
    aproximadamente a 100 veces la velocidad de la luz
    para que estas distantes partes de la radiación
    "conozcan" y reflejen las temperaturas respectivas.
    La inflación, expandiéndose a velocidades mayores
    que la luz, es la unica forma conocida mediante la
    cual dicha uniformidad pudiera expandirse tan amplia-
    mente.
    (Incidentalmente, esa expansión no viola el limite de
    la velocidad cósmica. Einstein correctamente afirmo
    que nada en el universo podría exceder la velocidad
    de la luz, pero aun en la medida en que el cosmos
    creció a velocidades mayores que la de la Luz, ninguna
    de sus partículas pudo nunca ganarte la competencia
    a un rayo de luz). En el Modelo Clásico del Bing Bang
    tampoco hay explicación para el hecho de que el universo
    tuviera necesariamente que "nacer" tan próximo a la
    geometría plana, y por eso se conoce a este hecho
    como "el problema de la curvatura nula", ya señalado
    en 1979 por Robert H. Dicke y P.J.E. Peebles de
    Princeton. Por supuesto, una posible solución a este
    problema nos la sugiere el escenario inflacionario.

    Pero, a lo que ibamos: Como el modelo de la SD, llega
    a resolver tambien estos problemas, el problema horizonte
    como el problema de la curvatura nula, sin una subita
    y exponencial inflacion, que propone la teoria inflacio-
    naria

    Simplemente, el modelo de la SD llega a resolver estos
    mismos problemas, sin violar el limite de la velocidad
    cosmica y sin recurrir a la subita y exponencial inflacion
    que propone la teoria de la inflacion, considerando, que
    el universo observable y el no observable, son solo una
    muy pequeña region, un pequeño dominio y/o parte de un micro
    universo, experimentando una moderada expansion global, como
    resultado, de ser generado, sostenido y dirigido, de manera
    tan total y/o englobante por la continua accion de una
    misma mecanica global y/o proceso, por lo que a partir de
    este modelo el "universo", no proviene de una singularidad
    y/o de un universo de subparticulas, que a modo de un gas
    fue expansionandose, enfriandose y ordenandose, y llego
    a producir a los hipoteticos monopolos y a las demas
    subparticulas y particulas etc. sino que proviene
    de un proceso, y/o de una mecanica global, que opera desde
    una "primera realidad" y aun continua operando.

    Eso es, al ser nuestro "universo" tan pequeño y al ser
    originado sostenido y dirigido de manera tan total
    por la continua accion de una SD, es decir, por un mismo
    proceso generador, de interferencia, calor, forma y movimiento
    etc. Esto hace que la mayoria de los cientificos, lo observemos
    (desde nuestras muy obligadas referencias) como un universo que
    cumple con el principio Principio cosmológico (23 ) para grandes
    escalas y que ademas lo lleguens a considerar, como un universo
    que "nacio" por una explosion-inflacion, que lo hiciera
    aparentemente tan próximo a la geometría plana y que presente
    actualmente regiones que se observan desconectadas, pero si
    llegaramos a dudar de nuestras primeras suposiciones e inferencias
    y/o de como el constructo cientifico nos ha ido adoctrinando, es
    decir, si dudaramos del Big Bang y/o de la inflacion y pensaramos
    en la posibilidad de que el universo observable se pudiera producir
    y/o generar a partir de otro mecanismo y/o alternativa, como por
    ejemplo, a partir de una mecanica global operando y generando
    al unisono y desde su referencia, un grupo de universos pequeños
    y directamente conectados (campana de energia campo) a su fuente
    generadora SD, seria facil percatarse, de que en realidad, el aspecto
    tan homogeneo y tan plano ( ) del universo, a la mejor descripcion
    y explicacion que responde viene siendo, a la de una misma mecanica
    global y/o proceso que continuamente y en su totolidad le genere.
    De hecho, si existe un mismo proceso que genera simultaneamente a
    todo los universos como un todo y estos resultan muy pequeños y
    cercanos, en relacion a su generador, esto simultaneamente garan-
    tizaria, que exista una casi total homogeniedad entre todas sus
    partes, aunque aparentemente y desde cada una de estas referencias
    estas regiones parescan como regiones desconectadas. Tambien este
    proceso y/o mecanica global garantizaria de que la cantidad de
    materia barionica sea muy escasa y/o mas o menos un 5% de la
    materia critica ( ), que es como precisamente se ha observado
    pero entonces, a todas estas como quedaria aqui resuelta, el
    problema de la curvatura plana, pues simplemente la teoria de la
    SD no la produce, ya que basa el origen y el destino del universo
    no en la materia y la energia, ni en la teoria de la relatividad
    general y/o en las ecuaciones de Friedmann, sino en la mecanica global
    que le da origen, consistencia y continuidad.

    Como critica a la teoria inflacionaria debo agregar, que un
    universo que experimente, una subita y exponencial inflacion
    a partir de si mismo, (desde sus mismas referencias, no desde
    la referencias de una SD) a velocidades mayores que la velocidad
    de la luz, mas que garantizar una homogeniedad para las regiones
    que ya no estan conectadas casualmente, lo que mejor pudiera
    garantizar es precisamente que esas regiones, no llegaran a ser
    tan homogeneas como la observamos, pues al expansionarse el
    supuesto espacio-tiempo muchisimo mas rapido que la velocidad
    de la luz, la luz ya no tendria suficiente tiempo para mezclarse
    y/o llegar para todas esas ya tan desconectadas regiones.
    De hecho, este razonamiento y/o posicion de que la inflacion
    realmente no puede explicar la homogeniedad observada de la
    radiacion de fondo, aunque diga que lo hace, actualmente tambien
    esta siendo defendida por el profesor Jaoa magueijo ( ), aunque para
    poder explicar la homogeniedad observada, magueijo esta proponiendo
    una teoria, donde la velocidad de la luz en los primeros comienzos
    del universo y en gran parte de su historia ha ido operando de
    manera variable, no como una constante, como la teoria de la
    realtividad y la ciencia actualmente lo supone.

    Tampoco podemos olvidar, que la Inflacion aun tiene varios
    problemas, tiene el problema de extablecer y demostrar un mecanismo
    que no solo pueda producir la inflacion, sino ademas la produsca
    y la mantenga con la cantidad, calidad, direccion y consistencia
    necesaria. Tambien tiene el problema, de generar tan poca materia
    y casi ninguna antimateria. En cambio, en el modelo de la SD, la
    expansion, la expansion acelerada, la forma, el movimiento y la
    radiacion de fondo, si tienen una consistencia mecanica y operativa
    y el mecanismo si puede producirla y mantenerla, con la cantidad
    calidad, direccion y consistencia necesaria. Tambien esta mecanica
    de por si, ya esta orientada a producir poca materia y casi ninguna
    antimateria ( ).
    En realidad, no vale solo decir, que una supuesta subita y
    exponencial inflacion, puede resolver los problemas que dice
    resolver, si no extablece un clara mecanica que le fundamente
    y si no llega a explicar, como puede esta expansion que parte
    desde una misma localidad y/o referencias, operar mucho mas alla
    de la velocidad cosmica limite y siempre en una misma
    direccion. Nadie parece preguntarse, que si la expansion y la
    expansion acelerada depende de una energia del vacio, porque
    esta no es simetrica y opera en varias direcciones simultaneamente
    sino solo parece operar, de manera tan asimetrica y/o solo en la
    direccion de la expansion. Usualmente la ciencia alega que la
    expansion ocurrio en todas las partes simultaneamente y que cualquier
    parte puede considerarse un lugar a partir del cual se observa la
    expansion, pero en la realidad tuvo que existir una region de la
    cual comience la expansion y por ende una mecanica que le ofresca
    consistencia y direccion, de otro modo la expansion pudiera tomar
    en cualquier momento, cualquier direccion y variacion, si dependiera
    de los contituyentes, de las meras propiedades intrisicas al espacio-
    tiempo y/o la energia del vacio.

    La SD y la velocidad de la luz.

    Desde las referencias de la SD, la luz que nosotros observamos
    es un fenomeno local en el sentido, que solo opera de manera
    general para los universos observables, por lo que no es un
    parametro fundamental y limitador, para las formaciones de
    universos observables y no observables. Para ofrecer una mejor
    explicacion, desde la SD a cualquiera de sus campanas existe una
    distancia mucho menor, de la que existe desde nuestro refe-
    rencias, entre nuestro planeta y la Luna, por lo que la
    comunicacion entre la SD y sus campanas es continua e
    instantanea y si su mecanica de formacion estuviera tambien
    limitada por una constante C, este seria por una constante de
    su propia "realidad", no de la nuestra y por ende, esta constante
    no seria violada. La SD esta operando continuamente, se puede
    decir, como desde otra "dimension" creando nuestra realidad, por
    lo que no esta limitado por nuestros medidas y parametros sino
    es mas bien las que los crea. Es importante señalar, que nuestra
    ciencia tiene que extablecer, a la constante C como un parametro
    obligatorio y fundamental, que se tiene que cumplir para sus
    teorias cosmologicas, porque desde nuestras referencias y para
    nuestras referencias, asi lo observamos y lo calculamos, porque
    nuestras cosmologias operan a partir de una misma realidad
    y dimension (desde unas mismas referencias o nivel de realidad) y
    porque se considera que la materia, proviene desde un mismo origen
    y/o nivel subatomico y desde formas mas simples a mas complejas.
    En cambio, la SD, es la primera realidad y/o dimension, al menos en
    relacion a sus campanas de energias y/o nuestro universo y es la
    creadora y regente de nuestra realidad, donde la materia, no es una
    causa sino un resultado, donde la materia es organizada y dirigida
    como el resultado del proceso que le genera. Para esta teoria, el
    universo, no esta hecho de particulas que de manera casual conforman
    al universo y sus leyes, sino esta hecho de campo y movimiento como
    resultado de la interferencias vectoriales que continuamente genera
    la SD. Literalmente para esta teoria, la materia son lugares donde el
    campo gravitatorio rotacional, se hace mucho mas intenso y se mantiene
    como tal, no por causalidad y por las propiedade que le puedan ser
    inherentes a la materia, sino como resultado de la siempre operante
    SD.

    De hecho, apartir de aqui se puede hacer notar con mayor
    claridad las diferencias o divergencias entre nuestra ciencia
    y su manera de hacer ciencia y lo que expone este modelo y la
    manera que propone que se debe hacer ciencia. Estas diferen-
    cias y divergencias, son filosoficas, conceptuales y cienti-
    ficas y se van haciendo mas evidentes, tanto al seguir y
    proyectar la consistencia y operacionalidad y/o funcionalidad
    de cada modelo, como al simultaneamente questionarnos, si el
    universo, es el resultado tanto de fluctuaciones cuanticas
    expontaneas, de una singularidad en expansion y/o de propiedades
    que le sean inherentes a la materia, y/o si el universo, es el
    producto y/o resultado de una SD, que puede generar, dirigir
    y mantener la forma (materia) y el movimiento, asi como la
    radiacion de fondo y la expansion etc. Al enfrentarse estas
    cosmovisiones en lo que tambien se esta compitiendo, es en dos
    modos de hacer ciencia y en dos modos de interpretar los datos
    y las observaciones. Se esta compitiendo, entre un modo de
    pensamiento positivista-materialista y casual que siempre ha
    sido, sin una verdadera demostracion, el predominante
    y el impuesto por nuestra ciencia y el modo del pensamiento
    esencial y causual, que es el que expone la teoria de la SD
    y donde se extablece una mecanica global para el movimiento
    la materia, el orden y la consistencia del universo.

    Por ejemplo, al proseguir nuestra ciencia con la asuncion
    de que el universo es un producto del azar, de la expansion-
    inflacion, de la materia y/o de las propiedades que le
    son inherentes, ahora frente a las mas recientes observaciones
    que nunca realmente llego a predecir, como gran ausencia
    de materia visible y expansion acelerada etc. tiene que
    inventarse algunos parches como materia oscura ( ) y energia
    oscura ( ) con el proposito de intentar "remediar" y/o "justificar"
    las grandes discrepancias que han surgido entre su universo teorico
    y el universo observado.

    En cambio, si partimos de que lo regente de todo, de lo
    observable y no observable y/o de la materia y del movi-
    miento, proviene de la continua actividad de una mecanica
    global generada por una SD, entonces, ya no se necesitaria
    de esos parches e inventos de materia oscura y energia
    oscura, pues la expansion y la expansion acelerada, la
    aparente gran ausencia de materia, la casi inexistente anti-
    materia, la forma y el movimiento, el orden y la consistencia
    etc, ya no dependerian de la materia, de la energia y de la
    expansion, sino que dependerian y quedarian explicados, como
    fenomenos que resultan y/o son consecuencias, de la propia
    mecanica global que los genera y los dirige, ademas se
    explicaria entre otras, como un universo en expansion y ex-
    pansion acelerada, tan dinamico y tan poco masivo (tan
    deficiente de materia) puede mantener sus extructuras y
    continuar siendo tan consistente en toda su historia. Es
    decir, al depender la geometria y la extructura del
    universo, asi como su formacion, movimiento y expansion, no
    de la materia (densidad) y/o de su velocidad de expansion como
    siempre la ciencia ha considerado e impuesto (sin demostracion)
    sino de una mecanica global, generadora y regente, que opera
    desde otra dimension, ya se puede extablecer a partir de ahi
    una mecanica explicativa, que es capaz de justificar y garantizar
    desde su operacionalidad tanto su autoconsistencia, como a los
    observables.
    De hecho, a partir de la mecanica global, que propone
    este modelo, si se puede extablecer una mecanica de
    explicacion, para justificar el origen y la consistencia
    de la expansion y de la expancion acelerada, asi como
    tambien se puede justificar la casi ausencia de antimateria
    y/o que el mecanismo que genera las formas en movimiento
    sea de muy poca materia (baja densidad) y/o de muy poca,
    o casi ninguna antimateria. Tambien se evita la necesidad de
    tener que encontrar dos materias perdidas ( ) y una energia
    oscura para satisfacer, la vision cosmica de la ciencia
    de que el universo nacio (como deducen los teoricos)
    muy cercano a una geometria plana y/o con muchisima
    mas materia de la que ahora se observa. Ademas este modelo,
    puede hacer entre otras cosas, lo que la teoria Inflacio-
    naria y/o del Big Bang dado a sus limitaciones teoricas
    y funcionales no han podido hacer (71) que es simultaneamente
    explicar la casi uniformidad del universo (nuestro universo)
    para grandes escalas, asi como su no uniformidad para
    escalas mas pequeñas, pues para esas mas pequeñas
    escalas puede explicar la formacion, consistencia
    y el dinamismo de la formas (galaxias), puede incluso
    explicar como pueden ocurrir nuevas formaciones
    de galaxias para cualquier momento de la historia
    cosmica, sin la necesidad de las fluctuaciones termicas
    y hasta predecir que algunas de estas galaxias puedan
    chocar ( ), a pesar de la espancion y la espancion
    acelerada en el tiempo, pues las formaciones de las
    galaxias de acuerdo a este modelo, no dependen del
    azar o de que estas puedan ocurrir por si solas, en
    cualquier momento o lugar, y/o puedan depender, de las
    fluctuaciones termicas que puedan ocurrir por
    doquier como proponen las otras teorias, sino que
    ocurren por la accion y direccion de la SD, que opera
    mas alla del universo observable y de los universos no
    observables.

    Cuan consistente es esta teoria de la Sd en relacion a
    asimisma y en relacion a las teorias del Big bang.

    Tomemos por ejemplo, el problema de la asimetria observada
    En los modelos del Big bang se esperaria que en el comienzo
    se hubiese generado la misma cantidad de materia como de
    antimateria, es mas la teoria ahora supone que asi ocurrio
    en los comienzos, aunque que por medio de un no muy claro
    mecanismo, se llego muy rapidamente a aniquilar la antimateria
    y solo sobrevivio la materia observable. ahora que tambien
    se esperaria que si asi ocurrio, el proceso de la aniquilacion
    materia- antimateria ademas se hubiese generado grandes
    cantidades de radiaciones gamma, que quedarian mescladas con
    la radiacion de fondo observable, pero esta fuerte radiacion
    de fondo de rayos gamma no esta presente, lo que falsea que
    los origenes provengan de una explosion-expansion, que generara
    grandes cantidades de materia y de antimateria.
    En cambio la teoria de la SD, predice la formacion de
    muy poca materia y de escasisima antimateria. Como es que
    la SD puede formar materia y darle consistencia, asi como
    en algunos casos, generar muy poca antimateria ?. Pues por
    medio de su propia mecanica global. La siempre actuante mecanica
    global, que opera sobre su campo-energia, es predominantemente
    material y/o lo que es lo mismo, la mecanica vectorial de
    interferencia operada por la mecanica global, produce una
    resultante material.
    Entonces, como es que si siempre la resultante es material
    se puede generar en algunos pocos casos antimateria. La respuesta
    proviene de que los dos componentes vectoriales tiende a generar
    tanto la misma cantidad de materia como antimateria, pero el
    vector que genera materia viene siendo el predominante para
    el universo natural, ahora que el otro vector que puede producir
    antimateria esta siempre presente, por lo que en nuestros
    aceleradores de particulas y en los naturales (agujeros negros)
    para nuevos choques de la materia y/o de la particulas se puede
    llegar a producir y/o generar particulas y antiparticulas.
    Quiere esto decir que estamos inmersos entre tanto vectores
    que producen materia, como los que pueden producir antimateria?.
    la respuesta es si, nuestro planeta, como todos los constituyentes
    materiales esta constante mente formados por estas dos fuerzas y/o
    vectores, aunque su resultante predominante naturalmente sea el
    material.

    Como se puede demostrar que efectivamente existe esos dos
    grupos de vectores operando continuamente?. Bueno eso se
    demuestra en nuestros aceleradores, cada vez que se obtiene
    particulas y anti particulas y se ha observado en las
    cercanias de los agujeros negros, pero utilizar esas observa-
    ciones, quizas se pueda considerar pensamiento circular
    y/o autorreferencialidad. Podemos encontrar otro proceso que
    nos permita observar los efectos de los vectores, pues si
    existe un fenomeno bastante similar que ocurre en la sintesis
    de productos activos (medicamentos ). cuando los farmaceuticos
    obtienen una medicamento de las plantas, la molecula esta
    construida con una orientacion exterioquimica de un 100%
    dextrogira, pero cuando se sintetiza la misma substancia en
    los laboratorios se obtiene una orientacion tanto de un 50% de
    dextrogira como de un 50% de levogira. Esta simetria de la
    orientacion esteroquimica queda explicada, a partir que
    estamos entre dos vectores opuestos. continuara.......
    en el futuro..................

  • Las improbabilidades y la captación de la información.

    La Información es energía no degradable. En equilibrio se conserva sin manifestarse, y sólo se expresa fuera del estado de equilibrio. Cuanto más se aleja un sistema de su estado de equilibrio, mayor es la cantidad de información que ese sistema es capaz de expresar.

    INTRODUCCIÓN

    Partiendo desde una perspectiva lo más amplia posible, como el vuelo de un águila sobre el valle, surge la siguiente intuición: lo conocido es sólo una pequeña parte de la realidad. Este será nuestro axioma básico que, a través de una cadena de deducciones -aunque no de una manera formal sino más bien informalmente-, desembocará finalmente en el concepto de Información. La realidad, sea ésta lo que fuere, se extiende inmensamente más allá de lo conocido tal como el océano que rodea a una embarcación convierte a ésta en una cosa insignificante.

    Lo conocido es sólo una pequeña parte de lo que existe. Luego, lo desconocido, que es el campo de las posibilidades improbables, constituye la mayor parte de la realidad. Lo que esto quiere decir exactamente es que todas aquellas posibilidades que son improbables, y que son sin embargo tan reales como aquellas otras que consideramos como probables (aunque no estemos en condiciones de asegurar su realidad), constituyen la parte fundamental de la estructura del universo.

    Lo conocido es lo conocido por el ser humano. Es decir, está inextricablemente unido a la conducta humana. Por tanto, lo desconocido es aquella parte de la realidad que el ser humano no puede predecir porque está más allá de lo conocido por él. Mientras lo conocido pertenece al ser humano, lo desconocido lo trasciende.

    El concepto de posibilidad, como lo sostenemos a continuación, es un concepto que surge exclusivamente a partir de la perspectiva humana. Sin el concepto de futuro, no podríamos pensar en las posibilidades; y el concepto de futuro, como algo que no existe ahora pero que puede llegar a existir más allá del momento presente, es el resultado del conocimiento acumulado que nos permite pensar en la repetición de lo conocido (con todas las variaciones que se quieran). Pues no se puede pensar en lo desconocido (que no sea meramente una modificación de lo conocido). Luego, tanto el concepto de futuro como el concepto de posibilidad son el resultado del pensamiento humano. Ahora, es evidente que el acto de pensar es presente, pero aquello sobre lo que se piensa sólo puede ser pasado o futuro (o ambos).

    LAS POSIBILIDADES IMPROBABLES

    Empecemos con algunos conceptos básicos. Para entender qué es una posibilidad improbable, debemos entender primero qué es una posibilidad. Una vez entendido qué es posibilidad, tendremos que distinguir entre posibilidad probable y posibilidad improbable.

    El concepto de posibilidad es un concepto negativo, pues se refiere a todas aquellas proposiciones que no contradicen el cuerpo de conocimientos reconocido, es decir, el cuerpo de conocimientos que el ser humano ha recogido y acumulado hasta ahora. Pero con decir que una determinada proposición es posible, nada se implica acerca de su verdad o, más bien, su condición de verdad queda abierta.

    Ciertamente que el corpus del conocimiento humano no puede ser enteramente verdadero, como tampoco cabría sostener su absoluta falsedad. Sin duda que si el conocimiento humano, y en especial el conocimiento científico, fuera del todo verdadero, el progreso del conocimiento consistiría meramente en agregar nuevo conocimiento al existente, haciendo imposible cualquier tipo de revolución científica. Si la historia de la Ciencia no bastara para negar tan ingenua creencia, el argumento siguiente nos parece contundente: el progreso del conocimiento científico, cuya existencia sería difícil de poner en duda, implica necesariamente que parte del conocimiento actual es equivocado. No obstante eso, también hay una parte del conocimiento que es verdadera aun cuando no seamos capaces de asegurar cuál es exactamente esa parte.

    Sin embargo, dos aclaraciones se imponen en este momento. Una, tiene que ver con la definición de "conocimiento" que estemos dispuestos a aceptar. Si el conocimiento para ser tal debe ser necesariamente verdadero, estaremos en dificultades, pues ¿cómo podríamos asegurarlo? Preferimos, de manera más pragmática, entender por "conocimiento" simplemente aquello que cierta comunidad, especialmente la comunidad científica, acepta como tal, al menos provisoriamente.

    Otra, no vemos dificultad en que una proposición se refiera a una posibilidad falsa, porque lo que desde la perspectiva humana constituye una posibilidad -es decir, no contradice el conocimiento hasta ahora aceptado- puede ser perfectamente falsa (o sea, que en la realidad no exista). Y será el progreso del conocimiento científico que, en algún momento, quizás, pondrá de manifiesto la imposibilidad de tal posibilidad.

    También puede darse la situación inversa, que lo considerado actualmente como imposible llegue a ser considerado algún día como posible. Pero, por supuesto, no todo lo considerado imposible hoy puede llegar a ser posible mañana, como podría sostener una posición escéptica, por más que nos extendamos en el tiempo futuro.

    Por su parte el concepto de posibilidad probable -o simplemente lo probable-, deriva del mismo cuerpo de conocimientos ya adquiridos que nos sirve como punto de reparo para definir a las posibilidades como tales. Se trata de aquellas posibilidades que encuentran sustento en el conocimiento reconocido.

    Lo probable es siempre y solamente lo conocido, y por tanto cambia en función del avance del conocimiento. Pero lo probable es también lo que se considera como verdadero, al menos hasta nuevo aviso. Pero aquí hay un problema. Lo posible es lo aceptado por el conocimiento, pero una parte de ese conocimiento es falso (ya que no puede ser totalmente verdadero).

    Por si no fuera suficientemente claro lo ya dicho, agregaremos lo siguiente: reconociendo aristotélicamente como verdadero sólo la coincidencia de las proposiciones con la realidad, entonces ciertas proposiciones serán verdaderas y otras serán falsas. El problema es saber cuáles son cuáles. Es éste un problema esencialmente humano, es el problema de la relación entre el ser humano y la realidad. Por ejemplo, Roger Scruton en Filosofía Moderna, escribe: "Aristóteles analiza la afirmación: 'Mañana habrá un combate naval'. ¿Esta afirmación tiene un valor-de-verdad ahora? Si lo tiene, debería ser el mismo valor-de-verdad que tiene el afirmar mañana que hay un combate naval hoy día. Si mañana es verdad que hay un combate naval, hoy es verdad que habrá un combate naval. Si las afirmaciones sobre el futuro son verdaderas, son verdaderas ahora."

    Sin embargo, las afirmaciones sobre el futuro no tienen ningún valor-de-verdad y por una razón radical: porque el futuro no existe, porque el futuro es una creación del pensamiento a base del conocimiento acumulado en la memoria. En realidad, con la palabra "futuro" estamos haciendo referencia al campo de lo desconocido, y, por tanto, estamos hablando de las posibilidades improbables.

    Por otra parte, no todo lo posible es probable. De manera que, habiendo eliminado todo aquello que es imposible, hacemos lo mismo con lo probable, ¿qué nos queda? Sólo nos quedan las posibilidades improbables, que constituyen el campo de lo desconocido. Por tanto, el concepto de posibilidad improbable es también un concepto negativo: Posibilidad improbable no significa "posibilidad poco probable" sino la negación de lo probable, es decir, significa "posibilidad no-probable".

    La posibilidad improbable, como veremos, es un concepto que encierra la idea de Información, pero la peculiar idea de una Información que, estando hasta ahora latente, tiene la capacidad de hacerse activa en cualquier momento.

    En contraste, la posibilidad probable se asocia a la idea de una Información inactiva, de una Información ya manifestada y acumulada en el cerebro humano como conocimiento; vale decir, de una Información latente en el particular sentido de estar pasiva, o sea, que por estar separada temporalmente de su ejecución, requiere de energía extra para volver a expresarse. (Véase más abajo Porqué es necesario el concepto de Información, donde se explica con más detalle estas diferencias).

    En otras palabras, el adjetivo "latente" se aplica a la Información con dos matices diferentes, que son los siguientes: En un sentido de estar latente pero con su poder ejecutivo intacto, vale decir, con su capacidad de modificar a su receptor (humano o no) de una forma determinada. Según nuestra opinión, este es el concepto de Información que verdaderamente conviene a su esencia.

    Y en el sentido, propiamente humano, de estar latente pasivamente, que es el sentido con el cual habitualmente se emplea el concepto de información; "información" ahora con minúsculas ya que no se refiere exactamente al concepto de Información que estamos dilucidando.

    La palabra "información" se usa precisamente en este sentido cuando se habla de "cantidad de información", pues la cuantificación es una operación que realiza el ser humano sobre objetos o eventos conocidos por él. La cantidad de información, por ejemplo, de una cierta macromolécula sería imposible de medir sin conocer su estructura.

    Como es evidente, el concepto de cantidad de información no puede ser aplicado a la Información, con mayúsculas, hasta cuando es ya conocida y pasa, por tanto, a formar parte del cuerpo de conocimientos. Mientras sea meramente una posibilidad improbable nada sabemos de ella, pero en el momento mismo en que se expresa ya es posible cuantificarla. En consecuencia, sólo al hacerse activa para nosotros los seres humanos, la Información nos aparece como siendo una determinada cantidad de información.

    Ahora bien, lo conocido es lo probable (y viceversa). Sin embargo, una posibilidad probable siempre se refiere a un acontecimiento considerado aisladamente de su contexto, lo cual representa en los hechos una idealización. En la realidad propiamente tal, todo acontecimiento se presenta inseparablemente unido a su contexto, por lo cual abstraído de él su predicción será siempre en algún grado inexacta.

    De modo que solamente las predicciones que son lo suficientemente gruesas pueden aspirar a una cierta mayor precisión. Mas, en la misma medida en que a una predicción se le exige una mayor finura de detalles (o complejidad), su precisión decae hasta alcanzar rápidamente niveles de error bastante groseros, tornándose finalmente incierta.

    Utilizando un lenguaje causal, podemos analizar la influencia del contexto sobre el acontecimiento que sea el caso, para de esa manera poder explicar la dificultad que sobre la predicción provoca dicha abstracción.

    Buscando John Stuart Mill una definición científica de causa, la definió como condición suficiente:

    Por ejemplo, la combustión tiene como condiciones:

    (a) Que haya un material combustible, (b) que exista la temperatura adecuada, y (c) que esté presente el oxígeno. Cualquiera de estas condiciones que faltara, haría imposible la combustión; se trata de condiciones necesarias. Ahora bien, la presencia de todas ellas juntas constituye una condición suficiente; luego, sería la causa.

    Sin embargo, estamos hablando de un caso excepcionalmente simple, pues en la mayor parte de los acontecimientos interesantes se requiere de miles de condiciones necesarias para que el acontecimiento se produzca.

    La causa, para J. S. Mill, es la suma total de las condiciones (tanto positivas como negativas) que, si se cumplen, determinan el acontecimiento que denominamos "su efecto".

    Pero aun en un ejemplo tan sencillo como el de la combustión, sería posible argumentar que, si bien es cierto que en la mayor parte de los casos esta conjunción de tres condiciones necesarias bastaría para provocar el efecto (la combustión), habrá casos sin embargo en los cuales intervendrá alguna otra condición impidiendo tal efecto. Podría ser que el material combustible, digamos madera, esté mojado por la lluvia; por tanto, no habrá combustión.

    Antes de que el ser humano aprendiera que la humedad del material combustible puede impedir la combustión, se encontró con esta circunstancia que constituyó el caso de una, hasta ese momento, posibilidad improbable. Una posibilidad improbable será siempre la circunstancia con la cual no contamos porque no la conocemos y que, una vez conocida, recién podremos tomarla en consideración para el futuro (en los términos ahora de una posibilidad probable).

    La conjunción de material combustible, temperatura adecuada y presencia de oxígeno será condición suficiente -y, por tanto, causa- de la combustión en la inmensa mayoría de los casos. Es a lo que llamaríamos una posibilidad probable.

    Pero, para considerarla así, es necesario recortar esas condiciones del contexto en el cual se manifiesta el acontecimiento combustión. En la vida diaria actuamos de esa manera, aislamos habitualmente una condición como si fuera la causa y dejamos de lado todas las demás. Decimos que arrojar una cerilla encendida al cesto de papeles es la causa del fuego, aunque la presencia de oxígeno en la atmósfera y la presencia de papeles en el cesto sean otras condiciones necesarias que también deberíamos mencionar y que habitualmente no lo hacemos.

    La suma total de las condiciones, de las cuales nos habla J. S. Mill, algunas de las cuales son desconocidas -lo que las convierte en posibilidades improbables-, constituye el contexto en el cual surge el acontecimiento bajo examen. De manera que sólo podemos hablar de "posibilidad probable" si aislamos una determinada condición (o una conjunción limitada de ellas) del resto del contexto. En otras palabras, la posibilidad probable es sólo una abstracción.

    Por otra parte, el ser humano solamente puede enfrentarse a la realidad desde lo conocido, y por tanto la realidad de lo que está por suceder, que es lo desconocido para él, está en el campo de las posibilidades improbables.

    No decimos que lo desconocido es meramente el campo de las puras posibilidades porque "lo posible" es todo aquello que sabemos puede suceder -o creemos que sabemos ya que nadie podría asegurarnos que sabemos exactamente todo lo que puede o no suceder-, pero tal saber está fundado en todo caso en lo conocido.

    Es decir, sólo podemos pensar en las posibilidades basándonos en el conocimiento adquirido. Solamente si llegáramos a pensar en una posibilidad no conocida, entonces (en tal hipótesis) sería en una posibilidad improbable.

    Por cierto, la realidad de lo que está por suceder no es tampoco el campo de lo probable porque "lo probable" es siempre lo conocido. "Lo probable" es todo aquello de lo cual ya sabemos y que hemos llegado a saber por la frecuencia relativa con la cual se ha presentado en el pasado; y además idealizado, al ser abstraído de su contexto. Aquello otro que no se ha presentado nunca en el pasado, y sobre lo cual nada sabemos, constituye el campo de las posibilidades improbables. La "improbabilidad" es, así, sinónimo de"no registrado", o sea, de "no conocido".

    El punto de referencia para medir la improbabilidad, entonces, es la experiencia humana colectiva almacenada como conocimiento humano. Y en la medida que el conocimiento humano aumenta, varía con ello el discernimiento entre lo considerado probable y aquello otro considerado improbable.

    Lo que en este momento estaríamos dispuestos a considerar como improbable -en el sentido de no-probable: contradictorio con lo conocido-, el día de mañana podría ser considerado como probable.

    La historia de la Ciencia nos provee variados ejemplos de tal situación. Que el ser humano pudiera volar como los pájaros no era más que un sueño para los antiguos. Lo improbable no es sino aquello que, no siendo imposible, carece sin embargo de sustento en el conocimiento reconocido.

    Pero por mucho que se ensanche el conocimiento, lo desconocido -que es lo improbable- seguirá estando más allá de lo conocido. En pocas palabras, es claro que el concepto de posibilidad improbable está referido exclusivamente al comportamiento humano.

    Si no hubiera existido un animal -el animal humano- capaz de almacenar conocimiento y pensar a partir de él, la expresión "posibilidad improbable" habría carecido de sentido (y consecuentemente la de "posibilidad probable"). Pero el hecho es que ese animal existe y, por tanto, el concepto también. Sin embargo, no debe omitirse del análisis su origen humano. Es solamente porque el ser humano puede pensar en lo probable, que lo improbable se convierte en pensable. Mas es pensable únicamente en términos negativos.

    De lo anterior se deduce que el campo total de la realidad -en el cual viven los animales, incluido el animal humano, los vegetales, los seres microscópicos, y todos los entes que llamamos "inertes"-, siendo de preferencia el campo de las posibilidades improbables, al ser observado desde un punto de vista exclusivamente humano, sufre la división entre lo conocido (o lo probable) y lo desconocido (o lo improbable).

    La realidad es, ya lo hemos dicho, mayoritariamente el campo de las posibilidades improbables. Los acontecimientos conocidos, es decir, las manifestaciones concretas de las posibilidades improbables -ya que antes de ser conocidos por el ser humano, eran sólo posibilidades improbables (y como tales impredecibles) -, constituyen una parte menor de la realidad. Lo desconocido por el ser humano desborda infinitamente lo conocido; por tanto, lo previsible es infinitamente menos importante que el campo de lo imprevisible, el campo de las posibilidades improbables.

    Es imprescindible hacer ahora una distinción teórica entre la posibilidad improbable en tanto tal -vale decir, en cuanto mera posibilidad- y el acontecimiento que calificamos de esa forma una vez producido, o sea, como un acontecimiento improbable. La posibilidad improbable existe independientemente si se realiza o no, y cuando se realiza se percibe por parte del ser humano como un acontecimiento improbable.

    De esa manera, la realización frustrada de un determinado acontecimiento -por causa, probablemente, de la existencia de otros acontecimientos que lo imposibilitan-, no le resta existencia a la posibilidad improbable que contiene en potencia a dicho acontecimiento. Es decir, la posibilidad improbable sigue existiendo como tal, tanto es así que llegará a manifestarse en algún otro momento si lo determinan las circunstancias.

    Ahora bien, para que un acontecimiento cualquiera pueda darse en el mundo, se requiere de una conjunción de diversas circunstancias que no pueden ser diferentes a como de hecho lo son en cada caso concreto.

    Esta necesidad de que esa conjunción específica de circunstancias sea tal cual es y ninguna otra, implica la existencia de un orden que especifica el tipo de acontecimiento. Si el orden fuera diferente, el acontecimiento necesariamente también lo sería.

    Por tanto, todo acontecimiento expresa un orden y ese orden específico de cada acontecimiento, cuando ese acontecimiento todavía no se ha realizado, constituye su posibilidad improbable. La posibilidad improbable, entonces, se refiere a un orden potencial. El orden es anterior al acontecimiento tanto en un sentido ontológico como cronológico.

    Se podría decir igualmente que la posibilidad improbable, en cuanto germen de un cierto acontecimiento, es la disposición presente en todo sistema -cualquiera sea su naturaleza: física, química, biológica o psicológica-, a actuar de una manera determinada, o según cierto orden, en presencia de las circunstancias adecuadas a su manifestación. Es justamente a esta disposición a actuar a la que denominamos "Información".

    Debemos entender, entonces, cada posibilidad improbable como una disposición a actuar según cierto orden (o sea, como una Información); en consecuencia, como una disposición a realizar una acción específica, pero de la cual los seres humanos sólo nos enteramos como siendo un cierto acontecimiento determinado en el momento en que dicho acontecimiento realmente se produce.

    Mas es muy importante comprender que la disposición a actuar, escondida como posibilidad improbable, no es menos real que el acontecimiento mismo. En suma, la disposición a actuar es aquella energía potencial a la cual llamamos "Información".

    PORQUÉ ES NECESARIO EL CONCEPTO DE INFORMACIÓN.

    El concepto de Información está relacionado con el concepto de neguentropía -que es lo opuesto a la entropía- y, por consecuencia, con el concepto de orden. De manera que sólo entendiendo este último concepto será posible entender el concepto de Información.

    A diferencia del resto de los seres vivos, en el ser humano el orden se presenta con caracteres propios. Para el ser humano, la actividad de ordenar requiere de una preparación a la cual se puede llamar "plan". Entre el plan y su ejecución existe una distancia temporal, es decir, todo plan para concretarse en la realidad necesita tiempo. El plan puede realizarse completamente en un tiempo mayor o menor, como también puede ejecutarse de manera incompleta o simplemente no realizarse. Todo esto nos resulta muy familiar, pero es curioso comprobar que nadie parece reparar en que esto no es así para ningún otro ser vivo.

    En la naturaleza, por el contrario, plan y ejecución son dos aspectos de la misma cosa. No hay ningún tipo de separación entre un supuesto plan organizador y su ejecución ni en los animales ni en los vegetales (ni en la conducta de sus partes componentes: células, tejidos, etc.). Son aspectos simultáneos y no sucesivos en el tiempo.

    No es necesario buscar muy lejos la razón de esta diferencia. Sin duda se debe a la presencia únicamente en el ser humano del pensamiento con su capacidad de proyectarse hacia un futuro que todavía no existe, pero que puede ser conjeturado a base del pasado, o sea, al conocimiento adquirido.

    Los ejemplos de previsión que se dan en el resto de los seres vivos, especialmente en los animales superiores, no contradicen lo anterior. Se trata de manifestaciones del instinto, concepto cuyo sentido es ser una cierta capacidad que se utiliza para explicar aquellas conductas que sirven a la conservación y a la reproducción de la especie.

    Precisamente por no ser de naturaleza intelectual, esta capacidad instintiva del ser vivo, aunque se manifieste previsoramente, no expresa variaciones cuando las condiciones del ambiente han cambiado, como si fuera el resultado de un impulso ciego. De nuevo tenemos aquí que plan y ejecución van de la mano, sea o no fructífera su realización concreta.

    Podríamos expresar esta diferencia entre el ser humano y el resto de los seres vivos, de la siguiente manera: solamente el ser humano funciona en términos de un futuro virtual. Y de esa forma, el plan de una cierta actividad futura existe ahora sólo en cuanto plan, sin existir todavía su ejecución que es relegada así al futuro incierto.

    Por eso nos resulta sumamente difícil entender que en un animal o en un vegetal, o en sus células y tejidos (y, todavía más, en las macromoléculas que los componen), el equivalente al plan -que es cierto tipo de organización- no esté separado de su ejecución.

    La consecuencia inmediata de esta diferencia humana es que para realizar el plan se requiere trabajo, tanto en el sentido práctico de este término como en su sentido físico, vale decir, existe la necesidad de utilizar energía.

    Por ejemplo, si se desea ordenar un aposento se necesita gastar una cierta cantidad de energía. Esa cantidad de energía gastada es proporcional al grado de orden alcanzado. A mayor grado de orden, mayor es la cantidad de energía requerida. O sea, el realizar o concretar un plan implica usar una determinada cantidad de energía extra. Si no se dispone de esa energía extra, el plan simplemente no puede realizarse y, por tanto, se queda como mero plan.

    De lo anterior se deduce que, en el caso de los seres vivos no humanos -y también del ser humano en cuanto animal-, su organización, en cualquiera de sus niveles: desde el nivel de la célula tanto hacia la molécula como hacia la especie, involucra una cierta energía de un tipo especial.

    Toda organización se mantiene a costa de energía, ciertamente, pero lo interesante es que no se trata de cualquier energía sino de una energía especial que no se degrada, de una energía no-degradable. La energía que no se degrada es la responsable de la organización aunque esa organización, por supuesto, utiliza energía que sí se degrada.

    Es decir, cuando consideramos a la organización como un plan por realizar, surge la necesidad de usar una cierta cantidad de energía para cumplir (en el futuro) con ese trabajo, pero si la organización y la ejecución de esa organización van de la mano (en el presente), entonces no surge ninguna necesidad de una energía extra para mantener la organización. La única energía requerida es aquella necesaria para que esa organización continúe funcionando en el tiempo.

    Es como la diferencia que existe en el computador entre el hardware y el software, vale decir, se gasta energía (eléctrica) en el uso del programa, pero no en el diseño del programa usado.

    Ahora, si se rebate diciendo que el software requirió de energía en su elaboración, habría que responder que se trata justamente del tipo de energía que surge del uso humano. El plan para elaborar el software está separado de su elaboración concreta propiamente tal, y así va a ser siempre en cada caso de realización del pensamiento humano. Si se diera el caso, ciertamente imposible, de que la elaboración intelectual del software y su elaboración material fueran una, tendríamos un ejemplo de lo que sucede en el reino de los seres vivos más allá -o más acá- del pensamiento.

    Desde el principio del tiempo, el ser humano se encuentra con las cosas como ya existiendo así como con el movimiento en sus diversas formas, pero se encuentra además -aunque no repare de primera en ello- con el orden. El orden es algo con lo que debe contar al igual que con las cosas y con el movimiento de las cosas.

    Entonces, el ser humano imita el orden natural creando un orden propiamente humano, y por tanto con las limitaciones humanas, que es un reflejo de aquel. Un orden que se sobrepone al orden de la naturaleza, con las ventajas -pero también con las desventajas- que tal poder involucra. Porque al ser humano, en cuanto animal pensante, le cuesta el orden, vale decir, no le es algo gratuito sino que le exige trabajo. Es la lucha del ser humano contra la naturaleza.

    Diferente es el orden en la naturaleza, incluido el del propio ser humano en cuanto organismo, que no requiere de energía para subsistir como orden sino que se mantiene a sí mismo en el tiempo.

    Pero es imprescindible, para comprenderlo, distinguir entre el asunto del origen de la organización (u orden), y el asunto totalmente diferente del uso de esa organización. Es decir, no hay propiamente un origen del orden -aunque en términos religiosos se pueda atribuir a algún Dios-, ya que el orden simplemente existe.

    Es como el origen de la energía, ésta simplemente existe. Ahora, una vez aceptado que el orden lisa y llanamente existe y que se expresa de múltiples formas, como por ejemplo a través de la organización biológica, no representa ninguna dificultad entender que la función de ese orden requiere de energía.

    Cuando el orden como organización se expresa mediante alguna función, necesita energía, constituyéndose de esa manera en un orden activo. En cambio, cuando ese orden carece de energía extra no puede manifestarse y se constituye entonces en un orden latente. Es, por tanto, la energía degradable la que permite que el orden se exprese.

    Lo que importa destacar es lo siguiente: la creencia en que un orden en ausencia de energía (de energía degradable), o sea, un orden latente (o pasivo), no puede persistir -pues todo orden sin aporte externo de energía se degrada-, es falsa. El auténtico orden en cuanto orden no necesita de una energía externa porque es en sí mismo energía: es energía no-degradable.

    El orden, tanto en cuanto orden activo como pasivo (o latente), nunca se degrada, lo cual quiere decir que permanece siempre. Lo único que se degrada es la energía degradable necesaria para la manifestación del orden. Y es a este orden auto-mantenido, y por tanto no-degradable, al cual consideramos como Información.

    Hablamos de un orden ordenado, pero que es también un orden ordenante. No solamente es un tipo reconocible de orden sino que, y esto es lo realmente importante, un orden capaz de reproducirse constantemente en el tiempo a la vez que de afectar a su medio en la medida que haya en este un receptor adecuado. Vale decir, la Información activa posee una capacidad ejecutiva: es capaz de ordenar (o de organizar) al sistema receptor, lo cual se expresa por la modificación de dicho sistema al momento de su recepción.

    Por último, digamos que si la naturaleza fuera como el ser humano pensante, habría desaparecido ya mucho. En el lapso trascurrido entre el plan "pensado" por esa supuesta naturaleza y su ejecución, el orden se degradaría. Y en el lugar del orden estaría el caos.

    LA INFORMACIÓN.

    El estado de equilibrio en un sistema aislado se define -de acuerdo con la Mecánica estadística- como aquel estado, entre todos los estados posibles, que es el estado más probable para ese sistema, al que llamaremos "estado de máxima probabilidad". Por tanto, cualquier estado del sistema que no sea el de máxima probabilidad, será un estado improbable. Se trata ciertamente de un concepto relativo, vale decir, cualquier estado que no sea el de máxima probabilidad será, en cualquier grado que sea, un estado improbable.

    Ahora bien, cualquier posibilidad improbable para ese sistema, es decir, cualquier posibilidad que, de manifestarse, constituiría un estado improbable -y que por ser improbable no corresponde al estado de equilibrio-, representa una Información.

    La posibilidad improbable la entendemos no como un ente ideal que solamente existe en la mente de quien la piense sino como una entidad existente por sí misma con independencia de cualquier ser humano.

    Contrariamente a lo que se suele sostener, creemos que las posibilidades pueden ser pensadas precisamente porque forman parte de la realidad -en lugar de existir sólo por ser pensadas-, es decir, constituyen estados de cosas y, por tanto, permiten explicar cómo es el mundo.

    De tal manera que la improbabilidad de las posibilidades improbables es la forma como se presenta la Información a su receptor humano, pero aquello en que consiste la Información es otro asunto.

    Antes de entrar en ello, aclaremos que no se trata de que la Información y la posibilidad improbable sean exactamente lo mismo, pues si así fuera una posibilidad probable no sólo no sería una Información sino que no sería tampoco real (a pesar de que toda posibilidad lo sea).

    En verdad se trata de que aquello que denominamos "posibilidad probable", es Información latente acumulada como conocimiento, y de la cual el ser humano, a diferencia de los animales, puede hacer un uso deliberado en un sentido finalista (o sea, en función de metas).

    Bien entendido, una Información activa es siempre una posibilidad improbable para el observador humano, mas para el resto de los seres vivos no se presenta de esa manera, o sea, como una posibilidad que no se espera, ya que sólo el ser humano posee expectativas (por ejemplo, espera una cosa y ocurre otra). Es evidente que la improbabilidad existe en contraste con la probabilidad, es decir, solamente si se consideran como probables ciertos sucesos es posible llegar a pensar en otros sucesos como improbables.

    Por eso, la Información activa provoca en el animal únicamente un cambio en su conducta, porque representa para él un estímulo y no un suceso esperado (o no esperado). Mientras que en el ser humano, además de provocar un cambio de su conducta, pasa a formar parte de su pensamiento, lo cual quiere decir que se acumula en su memoria en forma de conocimiento -en la condición de Información latente- utilizable en el futuro.

    Ahora, cuando hablamos de futuro en el ser humano, estamos hablando de un futuro pensado hoy, de un futuro que todavía no existe, pero que puede llegar a existir mañana. Ese futuro es posibilidad.
    El futuro como posibilidad es Información latente acumulada en el cerebro humano, no es Información activa. Por supuesto, es siempre el resultado de la Información activa. Pues bien, el cerebro humano piensa a base de la Información latente como conocimiento y lo que piensa, habitualmente, es acerca de las posibilidades probables de ocurrencia de diferentes sucesos.

    Rara vez piensa en la ocurrencia de sucesos improbables, es decir, rara vez el ser humano se las tiene que ver con las posibilidades improbables que, sin embargo, abundan en la realidad no controlada por el ser humano (y en alguna medida también en la parte que está bajo su control).

    Solamente en los momentos de creatividad el ser humano considera las posibilidades improbables, y al considerarlas les permite que se expresen.

    Sin la existencia, tan propia de la mente humana, del futuro como posibilidad no podría hacerse la diferencia entre las posibilidades improbables y las posibilidades probables. La posibilidad de cualquier suceso sería igualmente improbable porque no habría expectativas. Es el caso de los animales. Desde el momento que todo suceso es improbable -o, mejor dicho, no esperado- se constituye en una Información activa para el animal (y para el ser humano en la medida que comparte su comportamiento animal). No es el caso, sin embargo, para el intelecto humano.

    Dado que para el ser humano existe el futuro como posibilidad, surge la distinción entre las posibilidades probables -aquellas en las cuales puedo pensar porque poseo el conocimiento suficiente- y las posibilidades improbables -las cuales desconozco y, por tanto, no puedo pensarlas-.

    Es fácil de entender que cualquier posibilidad que, desde cierta perspectiva, es improbable, puede ser, desde una perspectiva distinta, una posibilidad probable. En otras palabras, y visto esto desde un punto de vista exclusivamente humano, la improbabilidad (y, por ende, la probabilidad) tiene que ver con el estado del sistema con el cual interactúa la Información, vale decir, es relativa al receptor de la Información.

    En el caso humano, la experiencia previa del receptor potencial de la Información determina si se trata de una posibilidad probable o improbable. Es a lo que solemos denominar "saber".

    La respuesta de un receptor que posee el conocimiento adecuado comparado con otro que no lo posee, define si se trata o no de Información activa en cada caso. Para aquel sujeto que ya posee el conocimiento pertinente, la Información permanece latente para él pues no hay modificación de su conducta a causa de ella. Se podría decir que la Información recibida es neutralizada por la Información latente en forma de conocimiento.

    En cambio, para aquel sujeto que no posee el conocimiento apropiado, la Información es activa, lo que se comprueba porque le hace modificar su conducta. La capacidad ejecutiva de la Información se expresa, precisamente, en este efecto sobre su receptor; es decir, cuando el sujeto sin el conocimiento que sea el caso cambia su conducta a consecuencia de la Información.

    Un ejemplo claro de todo esto es el uso en la Ciencia del teorema de Bayes, el cual permite cuantificar la probabilidad de una hipótesis en vista de la evidencia. Es sabido que, en caso de que la evidencia sea confirmatoria, el apoyo que le presta a la hipótesis propuesta cuando dicha evidencia es considerada probable es muy pequeño; en cambio, ese apoyo es muy fuerte cuando la evidencia es poco probable.

    En otras palabras, la confirmación de la hipótesis depende de la improbabilidad de la evidencia, o sea, depende de una posibilidad improbable para el investigador y que, por tanto, expresa una Información. Podríamos decir también que lo desconocido se expresa a través de la improbabilidad. La hipótesis es una posibilidad improbable y, en la medida que se confirma, pasa a ser una Información.

    Sin embargo, primero se debe cuantificar la evidencia, ya sea como probable, ya sea como improbable, acto que está teñido en algún grado de subjetividad.

    Lo que puede ser considerado probable desde el punto de vista de cierto investigador, podría ser considerado improbable desde el punto de vista de otro investigador. Para distintos investigadores, el diagnóstico de la improbabilidad de la evidencia -al igual que el de la hipótesis inicial- sin duda que puede ser diferente, pero es un mérito muy destacable del teorema de Bayes su capacidad de auto-corrección.

    Esta capacidad de auto-corrección consiste en que la probabilidad asignada previamente se va reajustando de acuerdo con los resultados experimentales, vale decir, con la Información (o falta de ella) aportada por la nueva evidencia. De esa manera, las diferencias inter-subjetivas existentes en un principio, se van acercando progresivamente hasta niveles de mayor consenso objetivo.

    Digamos de paso que esta es una ilustración de cómo la Información, por medio de la evidencia, modifica la conducta del receptor, que en este caso es el investigador. La modificación de la conducta en el investigador se expresa por un cambio en su grado de confianza (o convicción) acerca de la hipótesis en estudio.

    El teorema de Bayes también nos ilustra sobre el valor de la improbabilidad de la evidencia, es decir, nos enseña que la Información se expresa a través de las posibilidades improbables. De ahí que una vez que una teoría ha sido confirmada por un experimento, su repetición no aporta nueva evidencia o, lo que quiere decir lo mismo, no aporta una nueva Información capaz de modificar el nivel de certeza del investigador, como sí lo haría una evidencia diferente (una nueva Información).

    En relación con lo anterior, digamos que aprender es el proceso a través del cual un receptor vivo (en especial un cerebro) es modificado por una Información, lo cual no sería posible si la Información no tuviera un carácter ejecutivo.

    El sistema nervioso de los animales -incluido el del ser humano- va almacenando estas modificaciones, las cuales a su vez constituyen Informaciones latentes que, cuando se expresan, son capaces de ejercer su propio efecto a través de lo que denominamos "conducta". En verdad, el teorema de Bayes no es más que la formalización de la conducta diaria de cualquier ser humano (y en algún grado de la de cualquier animal) que aprende de la experiencia.

    Ahora bien, ¿qué caracteriza a la Información? La Información es, en primer lugar, una disposición a actuar y en esa medida constituye una forma de energía potencial.

    Karl Popper considera a las probabilidades, entendidas como entes realmente existentes -y no como entes ideales-, como propensiones, en el sentido de fuerzas físicamente reales que dan lugar a las frecuencias estadísticamente observables de los acontecimientos.

    Pero, ¿qué es una propensión sino una cualidad disposicional, o sea, una disposición a actuar que puede expresarse o no?

    Entonces, hablemos mejor de "disposición" que de "propensión", ya que si bien implican el mismo concepto, la palabra "disposición" nos sugiere la idea de una energía potencial a punto de expresarse en cualquier momento (como la flecha en un arco en tensión), a diferencia de "propensión" que parece sugerir más bien la idea de repetición, de reiteración, o de hábito.

    En segundo lugar, esta disposición a actuar se manifiesta únicamente en presencia del receptor adecuado, siendo el receptor adecuado aquel que sea capaz de resonar con él.

    Por último, su acción ejecutiva es específica de cada Información, dándole así a cada una su perfil cualitativo que la distingue de las demás. De lo anterior se deduce que solamente la respuesta del receptor adecuado permite distinguir una Información de cualquiera otra.

    Dado que las posibilidades improbables no pueden expresarse en el estado de equilibrio, que las oculta, a este estado le corresponde una total ausencia de Informaciones activas; luego, y consecuentemente con ello, la entropía en el estado de equilibrio es máxima. Pero no por eso las Informaciones desaparecen en el estado de equilibrio, cualquiera sea el sistema considerado, sólo permanecen en un estado de latencia.

    Las Informaciones no pueden desaparecer y no pueden desaparecer porque son energías no-degradables, es decir, formas de energía que no participan del estado de equilibrio -que es el estado de degradación de la energía-. Lo que esto quiere decir es lo siguiente: solamente se expresan fuera del estado de equilibrio, mientras que en este estado se conservan en estado potencial sin poder manifestarse. Por eso hemos hablado de la Información como de una energía que es, la mayor parte del tiempo, una energía potencial, salvo en el momento mismo de su expresión.

    Como consecuencia de lo anterior, mientras más se aleja un sistema de su estado de equilibrio, mayor es la cantidad de información que ese sistema es capaz de expresar. Ahora, su forma de expresión se caracteriza por la organización del movimiento molecular, vale decir, utiliza la energía cinética propia del sistema en desequilibrio para expresar un orden propio. El sistema puede ser observado, entonces, desde dos puntos de vista diferentes, aunque complementarios, que son el aspecto cuantitativo y el aspecto cualitativo.

    Un sistema aislado en un estado de perfecto equilibrio es, ciertamente, un ente ideal, una ficción necesaria para comprender las variaciones termodinámicas que cualquier sistema real y concreto experimenta con respecto a este punto de referencia.

    Por tanto, no se pretende que exista realmente un sistema tal, como tampoco se pretendería tal cosa acerca de cualquiera de los modelos tan usados en Ciencia como puntos de referencia (por ejemplo, el punto material y el cuerpo rígido en Mecánica, etc.).

    Lo que verdaderamente representaría un sistema aislado en equilibrio, de existir, sería el ser una porción de materia-energía-Información separada del resto del universo, lo cual, de hecho, no se produce nunca, al menos de manera prolongada. Un sistema que fuera verdaderamente aislado sería un sistema auto-clausurado, como la mónada de Leibniz.

    Se define un sistema aislado como aquel que no intercambia ni materia ni energía con su alrededor, pero un verdadero sistema aislado es aquel que tampoco intercambia Informaciones con su medio. De manera que solamente si un sistema está en equilibrio se puede considerar como realmente aislado, ya que sólo en un estado de perfecto equilibrio las Informaciones están latentes y no pueden traspasar los límites del sistema.

    Los sistemas reales, y en especial los sistemas vivos, son sistemas alejados del estado de equilibrio termodinámico. Por tanto, las Informaciones que forman parte de ellos pueden atravesar los límites de cada sistema e interactuar con otros sistemas. Cuando la interacción se da entre un organismo animal (sobre todo humano) y su medio, hablamos de "adquisición de conocimiento". En realidad, dependiendo de qué entendamos por "conocimiento", se podrá o no aplicar este concepto a la conducta de los animales.

    Sin embargo, y utilizando un concepto mucho más amplio que el concepto de conocimiento, la interacción informacional trasciende tanto a los seres humanos como a los seres vivos en general en cuanto entes completos. También se da en el nivel de sus partes componentes, ya sea órganos y sistemas de órganos, ya sea tejidos y células individuales, como asimismo respecto de las estructuras y componentes intracelulares.

    Por ejemplo, entre una enzima y su sustrato se produce una resonancia que se traduce en una acción catalítica. Ciertamente no llamaríamos a esto "adquirir un conocimiento" por parte de la enzima (o por parte del sustrato) sino que hablaremos de la acción ejecutiva de la enzima sobre su sustrato como expresión de la Información que dicha enzima contiene. (Véase: "La Homeopatía, las enzimas y la Información".)

    Toda Información ordena -tal vez, deberíamos más bien usar la palabra "organiza" si se trata de sistemas biológicos- al sistema receptor, vale decir, al sistema que, por medio de la resonancia, interactúa con la Información que sea el caso. Solamente una energía que sea no-degradable puede ser capaz de ejercer un efecto organizador sobre su ambiente, sin degradarse por ello. En cambio, una energía que en el proceso de organizar se degrada, no genera orden sino desorden.

    La organización únicamente puede persistir en la medida que la energía responsable de dicha organización no se degrade, caso que no ocurre, por ejemplo, con la energía química presente en el seno de los tejidos orgánicos. Por su parte, la Información sí puede cumplir este papel porque es una energía que no sufre degradación.

    Agreguemos finalmente que cada Información organiza a su receptor de una manera característica, que es específica de cada una de ellas, lo cual constituye la faz cualitativa de la Información.

    A MODO DE CONCLUSIÓN:

    Creemos firmemente que sin el concepto de Información que hemos procurado dilucidar en las páginas anteriores, las explicaciones biológicas carecerán siempre de una base suficiente. La cisura entre el mundo de la Física y el mundo de la Biología sólo se puede cubrir mediante un concepto que sea común a ambos mundos. Es decir, mediante un concepto que no implique fiscalizar la Biología, pues si bien el concepto de Información es un concepto físico, no debemos olvidar que todo sistema biológico es en primer lugar un sistema físico. Pero, además de lo anterior, el concepto de Información permite introducir lo cualitativo, tan propio de lo biológico, en el mundo cuantitativo de la Física. De esa manera, sin tener que renunciar a los conceptos propios de la Física, es posible llegar a tener una explicación que le haga honor a la abigarrada variedad de entes biológicos que pueblan el mundo.

    A modo de ejemplo examinaremos el interesantísimo artículo de Jorge Barragán:

    Genes: ¿unidades de la herencia?
    "El genoma es una red autorregulada".

    Tal premisa es de aceptación general, y la razón de tal acuerdo es simple: Si el genoma se comporta como una red autorregulada, ello significa que todas las entradas proceden desde dentro del mismo sistema, o lo que es lo mismo, tiende al orden de manera espontánea, sin intervención externa. Además, el sistema tendrá la capacidad de sortear eventuales perturbaciones externas.

    ¿En dónde está la información?

    La respuesta es, "en los genes". Pero si tenemos el mismo número de genes y el mismo valor de "c" desde el inicio hasta el final de nuestra vida, y durante el desarrollo aparece nueva información (como se aprecia en las bases genéticas de la diversidad de los anticuerpos) sin acompañarse de pérdida alguna (ya que es posible la clonación), la pregunta cae "por su propio peso": ¿Son los genes, lo que decimos que son?

    Si los genes son "unidades portadoras de información", su definición no puede restringirse a "segmentos de la cadena de ADN que codifican la información para la síntesis de un polipéptido".

    Nuestro concepto del gen como estructura que codifica información, y como unidad de la herencia, debe ser revisado.

    ¿Qué es un gen?

    Si se considera al gen como una estructura molecular, esto es, como la secuencia de ADN que codifica la información para la síntesis de un polipéptido, el genoma no podría cumplir con la premisa de ser una red autorregulada.

    Toda entrada que proceda de fuente ajena a estas unidades moleculares que llamamos genes, como lo constituye el caso de los productos de los genes, implica que la red se regula por fuentes externas al propio sistema, que entonces no se comporta como un sistema autorregulado.

    Pero, ¿qué tipo de noción acerca de la definición del gen puede reemplazar a la vigente, de manera sustentable y racional?

    La noción que propone el autor, es definir a los genes como "unidades funcionales de información" (UFI), es decir, como funciones.

    Los genes no serían unidades estructurales moleculares, que funcionan expresándose gracias a la acción de complejos mecanismos de regulación, sino "unidades funcionales de información" (UFI).

    Una cosa es tener unidades estructurales inmutables, estáticas, en las que nadie piensa ya en el mundo de la biología. Otra cosa es contar con unidades estructurales moleculares que funcionan, interactuando con múltiples factores ajenos a la red, como en el caso de la actual visión que se tiene del gen. Y otra cosa muy distinta, es definir al gen como una función. Una función que codifica información.

    Parece claro, que no se heredan funciones. Y si no se heredan funciones, las propuestas UFI (los redefinidos genes), no serían heredables. Luego, si no son heredables, no pueden ser "unidades de la herencia".

    En cuanto a la capacidad de desarrollar los caracteres, sería el fruto de heredar ciertas estructuras moleculares, así como de sus patrones funcionales de expresión, además de la imprevisible influencia ambiental, en sus diferentes niveles y formas de acción (núcleo, citoplasma, organismo, efecto materno, ecosistema, etc.). Luego, ¿es válido decir que se hereda una capacidad, cuando la misma depende en gran medida de factores no heredables? Vaya como ejemplo, que las influencias ambientales no se heredan.

    Y si no se heredan caracteres, ni funciones, ni capacidades, ¿qué se hereda? Pues parece que lo que se hereda, son segmentos de la cadena de ADN. Pero visto de ese modo, ¿ello, en qué se diferencia del concepto clásico del gen? Simplemente en que no se asigna a tales segmentos, la codificación de información. Y ello no es por capricho, sino porque la información se codificaría en las propuestas unidades funcionales de información (UFI).

    Las unidades de la herencia y las unidades portadoras de información, son entidades diferentes: las unidades de la herencia son los segmentos de la cadena de ADN, y las UFI son las unidades de información.

    Si se lee bien al gran maestro Margalef, pronto se comprende que el vicio de raíz se encuentra en considerar que la información es heredable. La información no se hereda.

    Cuando se recuerda que una cosa es el dato y otra la información, se cae en la cuenta que, cuanto mucho, los segmentos de la cadena de ADN sólo almacenan datos. Se heredan los datos, pero no la información.

    Desde la teoría que nos interesa defender, a la vez que estamos de acuerdo con la parte crítica del trabajo recién reseñado, discrepamos en la solución propuesta.

    No podemos estar de acuerdo con aseveraciones como "la información no se hereda", o mejor dicho: cuando distinguimos entre "información" e "Información", entendiendo por "Información" aquello que hemos tratado de elucidar en las páginas anteriores, sostendremos por el contrario que ambas se heredan. La "información" (con minúsculas) es dato y sólo dato, y aquí estamos de acuerdo con el hecho de que se heredan. La "Información" (ahora con mayúsculas) también se hereda porque requiere de un sustrato material (molecular) que la transporte: el ADN. Para entender la relación entre Información y dato (información), permítasenos la siguiente licencia:

    En el campo de la Homeopatía existe el gran misterio de la acción biológica de diluciones mal llamadas "infinitesimales" de diversas sustancias. De lo que se trata en realidad es de diluciones llevadas más allá del límite impuesto por el Número de Avogadro, y, por tanto, teóricamente (desde el punto de vista de la Química) carentes de soluto. Ya sea que se trate de diluciones realizadas en agua pura o en agua-alcohol, lo concreto parece ser que solamente hay agua pura o agua con alcohol, según el caso, y nada más. Sin embargo, esas "diluciones homeopáticas" actúan, como diferentes experiencias lo demuestran. Una de ellas que alcanzó notoriedad mundial fue realizada por Benveniste. Por supuesto, cada quien es libre de aceptar o no como válidos estos resultados, pero para aquellos que los acepten puede ser importante el trabajo que presento a continuación. Benveniste pretende explicar el "fenómeno homeopático" por medio de la hipótesis de la "memoria del agua" (véase Benveniste, J. et al. "Human basoplil degranulation triggered by very dilute antiserum against IgE". Nature 1988, 333:816-818).

    Disentimos de ella y le oponemos la hipótesis de la "Información", pero lo interesante para el presente fin es que la misma explicación que proponemos respecto a las "diluciones homeopáticas" --y la relación entre "memoria del agua" e Información--, es igualmente válido, según nuestra opinión, para explicar la relación que se da, a nivel de los genes, entre información (con minúsculas) e Información (con mayúsculas).

    Cada lector tendrá que realizar la traducción desde un nivel a otro, tomando en consideración las diferencias obvias entre un sistema meramente físico, la "dilución homeopática", y un sistema biológico (pero que es también físico). Lo que interesa destacar es que, a pesar de la enorme diferencia de complejidad entre el ADN encerrado en el interior de una célula y cualquier microestructura acuosa de una "dilución homeopática", en ambos casos existe la Información organizando una estructura polimérica. ¿Qué es un gen? Una unidad estructural molecular (la que contiene una cierta cantidad de información) organizada de una forma específica por la Información genética.

    LA HIPÓTESIS DE LA "MEMORIA DEL AGUA".

    La hipótesis de la llamada "memoria del agua" no explica ni puede explicar el "fenómeno homeopático". Entiendo por "fenómeno homeopático" la persistencia de la actividad biológica -independientemente de si también es una actividad de carácter médico terapéutico (un efecto curativo) - de las diferentes sustancias químicas más allá del límite físico representado por el Número de Avogadro.

    Dicho en forma muy simple: cuando una sustancia cualquiera es diluida más allá de cierto límite, su presencia en tal solución tiene necesariamente que desaparecer. De acuerdo con los conocimientos físicos y químicos habitualmente aceptados, es una necesidad que deba existir ese límite; por tanto, el "fenómeno homeopático" debería ser imposible.

    Si, a pesar de todo, aceptamos como un hecho efectivo que la actividad biológica persiste más allá del límite de Avogadro, entonces esta actividad no puede ser explicada sino por su persistencia en las moléculas de agua (el solvente), ya que el soluto ha desaparecido completamente. ¿Y de qué forma podría persistir una actividad biológica potencial en un grupo de moléculas de agua?

    La respuesta que utiliza a la hipótesis de la "memoria del agua" como explicación es insuficiente porque, aun suponiendo una modificación de la estructura del agua causada por la presencia anterior del soluto ("memoria molecular"), cuando este soluto ya ha desaparecido dicha modificación -esta "memoria molecular"- no tiene forma de transmitirse a nuevas moléculas de agua.

    Se requiere postular un agente productor de tal memoria -que en su comienzo podía ser el soluto-, pues la modificación misma es un resultado, vale decir, tiene un carácter meramente pasivo.

    Es evidente que la modificación sufrida por el agua -por ejemplo: la polimerización de las moléculas de agua de una manera específica para cada sustancia- demanda, tanto en su origen como en su propagación, de un agente capaz de producirla. La modificación, que es comparada con una memoria (una huella específica), es el resultado de un cierto agente que hay que precisar y que nosotros llamamos "Información".

    Si sostenemos que, a diferencia de la hipótesis de la "memoria del agua", es la Información la que es capaz de modificar el estado físico del agua -modificación que, al mismo tiempo, tiene que ser generadora de orden, o sea, de carácter neguentrópico, como veremos-, entonces, y sólo entonces, será comprensible que también pueda propagarse mientras ella esté presente.

    Siendo la Información de la sustancia que sea el caso, y no la sustancia en cuanto un mero conjunto de moléculas, la que posee la capacidad de modificar a las moléculas de agua -capacidad que, por otra parte, solamente puede manifestarse bajo ciertas condiciones estrictas de no equilibrio del sistema-, podrá hacerlo tanto cuando dicha Información se encuentre asociada a las moléculas de soluto, mientras éstas persistan, como cuando se encuentre asociada a las moléculas de agua (o sea, al solvente).

    La Información se hace activa bajo condiciones neguentrópicas del sistema (que es la solución), es decir, lejos del estado de equilibrio, y su actividad consiste precisamente en producir la modificación del solvente, convirtiendo a las moléculas de agua desordenadas en polímeros ordenados específicos de cada sustancia (o soluto).

    Es imprescindible que destaquemos el siguiente hecho: el "fenómeno homeopático" implica tomar un conjunto desordenado de moléculas de agua y transformarlas en un conjunto ordenado.

    Se trata de un conjunto azaroso de moléculas de agua que carecen de toda organización específica en común - y que, si por casualidad poseyeran alguna, tuviera además la capacidad de persistir en el tiempo-, se transforme en un sistema organizado de moléculas persistente y estable en el tiempo. Creo que este hecho no se ha destacado como merece y, sin embargo, aquí está la clave del "fenómeno homeopático".

    Pues la transformación, por efecto de la dilución y de la "succión" (que es la agitación mecánica de la solución), de un gran número de polímeros acuosos diferentes e inestables, como los que se encuentran en cualquier porción de agua común, y que son producto del azar, en un grupo bastante homogéneo de polímeros constituye la expresión de un proceso de tipo neguentrópico.

    En otras palabras, el proceso va en sentido opuesto al del aumento de la entropía, tal como lo predice la segunda ley de la Termodinámica para los sistemas aislados, como es el caso, lo cual es sin duda sorprendente.

    Pero no se trata solamente de la obtención de un tipo homogéneo de polímeros estables sino se trata también de que estos polímeros contienen por su estructura una gran cantidad de información. En otras palabras, el sistema se ha enriquecido en cantidad de información.

    Desde luego, esta Información viene de afuera del sistema original, que es el agua en estado de equilibrio, sólo que ésta tiene la capacidad de almacenarla. Naturalmente, la Información viene del soluto que ha sido diluido en el agua.

    Tenemos, entonces, que un sistema más bien desordenado conformado por un conjunto de moléculas de agua en equilibrio térmico con su ambiente se convierte en otro sistema relativamente más ordenado -y, según parece, sucesivamente más ordenado en la serie de diluciones y "succiones"-, cuando lo que sería dable esperar es, por el contrario, que el sistema tienda nuevamente al equilibrio y, por tanto, alcance su nivel más alto de entropía luego de cada acto de dilución y "succión".

    Podríamos hacer una analogía que nos ayude a entender lo que llevamos dicho. Si ordenar una habitación consiste en cambiar una habitación desordenada en otra ordenada, entonces ese cambio exige para su realización de dos condiciones: a) de un agente ordenador que tenga la capacidad de realizar dicho cambio, y b) de aislar esa habitación para evitar que nuevamente se desordene. En el caso del "fenómeno homeopático", el agente ordenador no es, ni puede serlo, el operador del proceso de dilución y "succión" sino que la Información del soluto disuelto que sí posee la capacidad de realizar ese cambio. Posteriormente, el sistema permanece aislado y de esa manera se evita que el orden logrado se pierda.

    Decíamos que el operador del proceso de dilución y "succión" no es el agente ordenador. Y no es el agente ordenador porque su actividad, al diluir y agitar -aportando energía cinética al sistema-, sólo debería aumentar la agitación molecular lo que lleva a un aumento de la temperatura y, finalmente, de la entropía. En lugar de ordenar, desordena todavía más. Pero, sorprendentemente, el resultado final es de un aumento del orden.

    Empero, debemos ser cuidadosos. El sistema total, una vez en reposo, está en equilibrio térmico con su ambiente; luego, su nivel de entropía es máximo. La segunda ley sigue siendo válida. Pero el sistema ya no es el mismo que al principio sino que representa el equilibrio de un orden diferente, es decir, cualitativamente diferente. Al comparar ambos equilibrios, podemos observar que el último equilibrio presenta un ordenamiento mayor que el primero. Vale decir, contiene una mayor cantidad de información. Es necesario explicar cómo es posible este aumento en la cantidad de información.

    Si nos limitamos a cuantificar la energía degradada (la diferencia entre la energía aportada y la energía perdida), no podremos apreciar el "fenómeno homeopático" que se expresa por un orden nuevo para el agua.

    Es, por decirlo así, como si comparáramos entre la energía gastada en ordenar realmente una habitación y un esfuerzo consumidor de energía que pretendiera igualmente ordenar, pero que no lo consiguiera.

    El balance de energías en ambos casos podría ser muy similar, quizás el mismo, pero el resultado es absolutamente diferente. En un caso, el resultado es un cierto tipo de orden; en el otro caso, sólo desorden. Lo cual implica que el orden mismo no ha consumido energía, aunque haya consumo de energía en el proceso de ponerlo de manifiesto.

    La operación de ordenar por parte de la Información se produce en algún instante entre el momento en el cual se inicia la dilución y "succión", y el momento en el cual tal proceso termina. Y el resultado de esa actividad ordenadora, el orden logrado por el agua (o "memoria del agua"), está al final de todo el proceso.

    Se trata de la Información activa, en el primer caso, y de la Información pasiva (o latente), en el segundo caso, vale decir, en el estado de reposo.

    Por tanto, para nosotros los observadores humanos, la actividad de la Información permanece en todo momento invisible. Solamente podemos conjeturar su acción a través de su efecto, la así llamada "memoria del agua", vale decir, la modificación de la estructura de las moléculas del agua según lo que se supone sea un patrón específico propio de cada soluto sometido a dilución.

    En realidad ni siquiera es necesario que la modificación del solvente represente un isomorfismo espacial con el soluto. En otras palabras, podría ser perfectamente el caso que microestructuras de polímeros de agua semejantes entre sí, contuvieran Informaciones diferentes. En realidad la complejidad de la microestructura es la consecuencia de la cantidad de información almacenada y no trasunta necesariamente la especificidad de la Información.

    La especificidad de la Información solamente se puede poner de manifiesto mediante la modificación ejercida sobre su receptor (acción ejecutiva de la Información).

    Quizás una manera más exacta de decirlo sea la siguiente: el receptor de la Información debe entrar en resonancia con ella, y es esta capacidad específica de ser receptor de una Información y no serlo de otra la que permite que el receptor que sea el caso sufra una modificación de parte de la Información.

    Ahora bien, de la misma forma que la huella de una pisada humana en la arena nos hace conjeturar la presencia de un ser humano en la playa, la "memoria del agua" nos hace conjeturar la presencia de la Información en el "fenómeno homeopático". Por eso, explicar el "fenómeno homeopático" solamente considerando la "memoria del agua" es tan equivocado como pretender explicar la presencia de esa huella de pisada sin la existencia de un ser humano capaz de provocarla.

    Toda modificación de carácter físico requiere como explicación de un agente físico capaz de producirla de una manera igualmente física. Sin agente no hay acción. ¿Cómo explicar que una mera modificación en la estructura de l

  • La Vía Láctea, de barrios a Ciudades.

    Universo es el nombre de un gran país, de un todo inmenso en el que las distancias no pueden ser equiparadas a las de un granito de arena llamado planeta. Por ello, se miden en años-luz o, también, en parsecs. Un año-luz es el espacio recorrido en un año por la luz, que viaja a 300.000 km/s, y equivale a 10 km. Un parsec es la distancia desde la cual el Sol y la Tierra se ven separados por un ángulo de un segundo de arco y corresponde a unos 3x10 km.

    En este Universo, los habitantes (la materia) se concentran en millones de ciudades denominadas galaxias. Algunas son emplazamientos aislados; otras están unidas por la atracción gravitatoria generada por su masa y forman las provincias. El Grupo Local, cuya dimensión es del orden del megaparsec (10 parsecs), es una de ellas. En la lejanía, parece un todo moviéndose con un solo centro de masas, pero conforme uno se acerca a él se disciernen objetos y vacíos. Hay ciudades pequeñas como las Nubes de Magallanes, M33, M110, la enana del Escultor o la enana de la Osa Menor; pero también dos grandes capitales, la Vía Láctea y Andrómeda (M31), que entre ambas suman el 99% de la población de la provincia.

    La Vía Láctea es una galaxia de tipo espiral que se ha puesto de moda especialmente por unos seres nimios (los humanos) que el Universo en pleno considera entrañables. Estudian los pedazos de roca, el gas, y las estrellas cercanos creyéndose con ello instruidos. Viven en un guijarro (su Tierra) que gira en torno a una estrella (su Sol) en una ciudad (su Vía Láctea). Son una curiosidad cosmológica. Un poco ególatras, pero ingeniosos en sus planteamientos. Como apenas consiguen moverse de su casa y desde allí parte de la galaxia está oculta por el polvo interestelar, la escudriñan con aparatos que permiten ver los tipos de radiación que atraviesan esa bruma (radio, infrarrojo, rayos X y gamma), en lugar del visible y el ultravioleta. El Sistema Solar donde habitan estos seres se sitúa en los suburbios de la ciudad, a unos 25.000 años-luz del centro de la galaxia, en el barrio del Disco.

    Como aliciente turístico, están las Nubes de Magallanes (LMC y SMC), dos ciudades provincianas que han conseguido evitar ser meros dormitorios. Bastante independientes, no hacen un intercambio continuo de materia con la Vía Láctea. Sin embargo, no pueden evitar que la masa de la capital determine su forma. Ya se sabe, es difícil escapar al influjo de las grandes urbes.

    La Imaginación no sabe si visitar o no la Vía Láctea. Ya conoce Andrómeda, que también es una galaxia espiral, y quizá no valga la pena. La ventaja que tiene es que, como no es un ser real, puede viajar más rápido que la luz, que tarda muchos años en atravesar la galaxia. Si fuera un cuerpo con masa no podría adelantarla, ya que según la Teoría de la Relatividad de Einstein, conforme un cuerpo se acelera, pesa más y necesita más energía para continuar avanzando, y ello se convierte en un círculo vicioso.

    Al final se convence y emprende el camino. Tiene miedo a perderse y no encontrar a nadie a quien preguntar, sabe que en la zona entre galaxias la población es menor y está más dispersa que dentro de ellas.

    Pasa por los aledaños de Andrómeda, pero no se para. Ya distingue el brillo a lo lejos de la Vía Láctea que, como en cualquier otra ciudad, procede de las reacciones de fusión de hidrógeno en helio que ocurren dentro de las estrellas.

    En la guía turística que se ha comprado lee que los tres principales barrios de la Vía Láctea se distinguen por la población que los ocupa y su ubicación. El Halo es periférico, denso y habitado por gente vieja y acomodada. El Disco es un área nueva, llena de parejas jóvenes con hijos. La zona de marcha, teatros y cines, es el Bulbo y, especialmente, su parte central, el Núcleo. La Imaginación sabe que ahora mismo hay una obra en cartel muy interesante de título: ¿Hay un agujero negro entre nosotros?

    Su libro afirma que la densidad de población es elevada en el Halo y el Disco, pero que la luz procede sobre todo del segundo. Será porque los niños siempre se olvidan de cerrar el interruptor... Hay diferentes vías de acceso hasta el centro de la galaxia. El viajero informado sabe que por las vías rápidas superior e inferior sólo se atraviesa el Halo, no hay necesidad de pasar por el Disco, que se extiende en el plano galáctico. Vista de lado, la galaxia parece un platillo volante, de lado a lado mide unos 30.000 parsecs y de ancho unos 300 parsecs.

    A la Imaginación le han aconsejado que no deje de pasar por el Disco. Por ello, toma la vía, más larga, que la llevará a través de uno de los brazos, por el plano galáctico hacia el centro. Este camino tiene la ventaja añadida de pasar cerca del Sistema Solar, que se encuentra unos 8.000 parsecs antes del núcleo, ligeramente desviado de la ruta.

    Ella ya sabe, por algo ha estado en Andrómeda, que el Disco de una galaxia espiral es uno de sus componentes más significativos, del cual salen unas estructuras similares a brazos que se enrollan por la rotación continua de la galaxia. Este giro no es como el de un sólido rígido. Aquí, el gas y las estrellas dan vueltas de manera ordenada, aunque más rápida hacia el interior. Debido a esto, la materia se retuerce y forma brazos, en la Vía Láctea los principales son Sagitario y Perseo.

    De repente, la Imaginación empieza a notar la presencia de masa que ejerce una influencia sobre ella, que la atrae; pero no ve nada. Recuerda que el Halo carece de límites claros, ya debe haber llegado a la ciudad. Este barrio está ocupado por materia oscura viejísima, remanente de la formación de la galaxia. Como esta materia en su mayor parte no aparece en forma estelar, no irradia y no es visible.

    El Disco, en cambio, sí se deja ver profusamente. Sus estrellas forman familias llamadas cúmulos, con un origen común. Cuanto más jóvenes son, más claro es su parentesco, luego se dispersan un poco (¡la adolescencia ya se sabe!). Su relación familiar se aprecia bien en los brazos, donde las estrellas tienen menos edad, y en los cúmulos globulares.

    Precisamente, la Imaginación, que ha continuado avanzando, se encuentra frente a frente con ellos. En la Vía Láctea hay unos doscientos cúmulos globulares, cada uno de los cuales puede llegar al millón de estrellas. En la lejanía, le parecen objetos compactos muy luminosos, pero cuando se acerca ve que están formados por muchísimas partes.

    Su distribución particular, alrededor del Bulbo; su evolución, independiente de la del resto de la galaxia; y su edad, muy avanzada; casi les ha dado estatus de barrio, pero todavía están en negociaciones.

    En el Disco, la energía, que es muy grande, ioniza el hidrógeno presente dando lugar a las regiones H2, que son la cuna de las estrellas. La reproducción asistida por la radiación ocurre principalmente en los brazos, donde la formación estelar es continua y el resultado son estrellas azules muy masivas extremadamente energéticas. Generan tanta radiación (principalmente en el ultravioleta), que consumen todo el hidrógeno disponible, que es mucho, en poco tiempo. Son especialmente glotonas. Suelen acabar como supernovas, con una gran explosión que expulsa su material al medio interestelar. Sólo habitan en el Disco porque su corta vida no les da tiempo a alejarse.

    La Imaginación sabe que, al aumentar la temperatura de un cuerpo, su espectro de luz se desplaza hacia el azul. Por ello, no se sorprende de que las estrellas masivas no sean rojas, aunque en el imaginario popular lo caliente se represente de este color. En este barrio también se encuentran estrellas gigantes, del tamaño del Sol, grandes pero no masivas, que al hacerse mayores se hinchan.

    A lo lejos se aprecia el Sistema Solar, pero le da una cierta pereza ir hasta allí. Cree que es de esos lugares sobrevalorados y a lo mejor no llega a tiempo para el teatro. Quizás a la vuelta, si le apetece, puede acercarse.

    El barrio del Centro es encantador, lleno de vida, más pequeño que los demás y de forma elíptica. En él, las estrellas son de muchos tipos y aunque las estadísticas digan que su población es más vieja que la del Disco, se encuentran estrellas gigantes y zonas con hidrógeno ionizado. No sólo viejas estrellas renegadas, formadas en el inicio de la galaxia, con pocos metales, y vestidas de rojo por el halo de material frío que las rodea.

    La zona de marcha, de interacción, ocupa los veinte parsecs centrales de la galaxia. Es una barra de estrellas y gas yendo arriba y abajo con movimientos radiales causados por expansiones y atracciones, por fenómenos violentos. Aquí los movimientos ya no son circulares como en el barrio colindante y la densidad es mucho mayor. La física actúa de manera diferente. En este lugar desconocido las acciones son muy energéticas y hay burbujas de material en expansión que envuelven a las estrellas. Hay amoníaco (por tanto, nitrógeno) carbono, silicio... Es donde la Imaginación quería llegar para perder un poco la cabeza, y también para broncearse. En esta zona, la densidad estelar es tan grande que la energía calienta el material a miles de grados Kelvin. ¡Qué diferencia con el Disco, donde en las zonas más alejadas de las estrellas hay material frío, a menos de cien grados Kelvin!

    La Imaginación se encamina finalmente al teatro Sagitario A. Es un sitio pequeño, con un diámetro inferior a la diezmilésima parte de un parsec. Está repleto, suerte ha tenido de conseguir entrada. Los actores no se dejan ver, pero su presencia se adivina porque su masa elevada y concentrada ejerce una gran influencia sobre la velocidad a la que el público estelar se mueve esperando el comienzo. La obra ¿Hay un agujero negro entre nosotros? se representa en radio, un tipo de radiación generada por el aumento de la masa del agujero negro, que cada vez es más denso. Y es que esto de la farándula es muy atractivo y a los que se acercan demasiado (incluida la luz) les cuesta escapar de su poderosa gravedad superficial. ¿Podrá la Imaginación regresar al lugar de donde procede o sucumbirá ella también al encanto de la obra?

    Conocemos la edad del Universo tan bien como la nuestra

    El Universo es ese todo donde el ser humano es una anécdota ambiciosa que, pese a su pequeñez, intenta despejar grandes incógnitas. Algo ha aprendido.

    ¿Qué constituye el Universo?

    Un 73% de energía oscura, un 23% de materia fría oscura y un 4 ó 5% de materia atómica.
    Los dos constituyentes dominantes, la energía oscura y la materia oscura, nos son desconocidos. Por lo que sabemos, no se parecen en nada. Sin embargo, hay más o menos la misma cantidad de ambos dentro del mismo orden de magnitud, es decir, que uno no es mil veces más abundante que el otro, y la pregunta es por qué y si estos números similares dicen algo fundamental del Universo. La materia que constituye la gente, las estrellas, las sillas… es una pequeña proporción, la que sobra.

    ¿Qué es la energía oscura y cómo se descubrió?

    Al observar las supernovas, que son estrellas que están explotando, se vio que, sistemáticamente, las más lejanas tienen un brillo más débil del que deberían tener por la distancia a la que están. Esto implica que están acelerándose mientras se alejan de nosotros.
    Se sabe que el Universo se está expandiendo cada vez a más velocidad en estos momentos. Uno podría pensar que la atracción gravitatoria de toda la materia de las galaxias aguantándose entre ellas conseguiría disminuir su aceleración, aunque quizás no fuera suficiente para detenerla. En vez de esto, los objetos más distantes se alejan cada vez más rápido.
    Esto es básicamente lo opuesto a lo que la gravedad haría. Se trata de la energía oscura, que en lugar de atraer es repulsiva. Actúa a grandes escalas como una antigravedad

    ¿Con qué rapidez se está expandiendo el Universo?

    71 km/s/MParsec. Un MParsec equivale a 3,26 millones de años luz (la distancia a la cual viajaría la luz en 3,26 millones de años).
    Significa que si se pone un objeto a 3,26 millones de años luz delante de nosotros, se alejará a 71 km/s. Si se sitúa el doble de lejos, entonces lo hará a 142 km/s, y si es a tres veces más, a 213 km/s.
    Por supuesto, el Universo es mucho mayor que 3,26 millones de años luz. Andrómeda, nuestra galaxia vecina, está a 2 millones de años luz. Hay otras mucho más lejanas “alejándose” y, además, no están reduciendo su velocidad, sino aumentándola. El objeto que está a 3,26 millones de años luz y que se aleja a 71 km/s, en un futuro lo hará a 75 km/s, 80 km/s, 90 km/s…
    Eventualmente todos nuestros vecinos galácticos se alejarán de nosotros y nuestra galaxia se va a quedar sola, con nada que observar en el cielo. Esto ocurrirá en un futuro muy lejano, dentro de 100.000 o 200.000 millones de años. De hecho, cuando el Sol muera (le quedan unos 4.500 millones de años de vida) y la Tierra desaparezca, todavía faltará mucho para que nuestra galaxia se quede aislada.

    ¿Cómo se conocen estos datos?

    Básicamente, midiendo detenidamente dónde están los objetos en el Universo y cómo los vemos desde la Tierra.
    Por ejemplo, el brillo de las supernovas es conocido y, además, son lo suficientemente luminosas para poder ser vistas a través del Universo. Comparando su brillo aparente con el real se calcula la distancia a la que están. Al analizar su espectro, se obtiene la velocidad a la que se alejan. De este modo, se diseña un mapa del Universo que muestra dónde están las cosas y a qué velocidad se están moviendo.
    También se puede analizar la Radiación de Fondo Cósmico de Microondas (Cosmic Microwave Background – CMB). Se trata de una radiación profunda, que existe desde el comienzo del Universo, por tanto muestra dónde estaban la energía y la materia poco después del Big Bang. Si se compara dónde estaban los objetos entonces con dónde están ahora, se puede tener una idea sobre de qué está hecho el Universo y cómo se ha transformado en los últimos 13.000 millones de años.

    ¿Cuán viejo es el Universo y con qué precisión lo sabemos?

    El Universo tiene 13.700 millones de años, más/menos un 1%. Esto significa que conocemos su edad casi tan bien como la nuestra. Para decir la edad de una persona con un porcentaje de error inferior al 1% hay que contar los meses. Si se redondea a años, que es lo que se suele hacer, hasta que lleguemos a centenarios el error será superior.
    El Fondo Cósmico de Microondas nos permite conocer la edad del Universo con precisión. Las manchas que se observan en esta radiación muestran dónde solía estar la materia.
    Sabemos cuánto tiempo lleva viajando la luz por el color que tiene cuando la recibimos. Al conocer su velocidad, indirectamente se obtiene la distancia recorrida. Si ha estado viajando durante los últimos 13.700 millones de años, empezó poco después de que el Universo comenzara. Llega al instrumento de un científico y cuenta cómo es el Universo.

    ¿Qué forma tiene?

    La forma del Universo es lo que un científico llamaría plana, lo que significa que podemos aplicar la geometría estándar (dos líneas paralelas no se tocarán nunca, aunque se extiendan hasta el infinito).
    Pero existen otras posibilidades. Imaginemos que el Universo fuera un globo, como la superficie de la Tierra. Dos líneas de longitud parecen paralelas en el ecuador, pero eventualmente se cruzan en los polos, lo que muestra que la superficie terrestre no es plana, sino esférica.
    El Universo podría ser así y, si tuviera otra dimensión, sería una esfera de cuatro dimensiones, lo que es un poco difícil de imaginar, aunque matemáticamente se demuestre que las líneas paralelas también acabarían por cruzarse.

    ¿No podría ser que se haya optado por lo conocido?
    Hay razones para pensar que el Universo tiene una geometría plana y que, en este sentido, “escogió” la opción más sencilla posible.
    La teoría de la expansión defiende que se ha expandido tanto que es tan plano como puede ser. Si retrocedemos hasta sus inicios era muy pequeño, quizás menor que un átomo.
    El Universo puede tener pequeñas variaciones de energía entre distintos lugares. Al expandirse, también lo hace la variación energética. No se vuelve más profunda, pero sí más ancha, formando las manchas calientes y frías que vemos.
    Para que una teoría sea válida debe explicar satisfactoriamente más de un factor: en este caso explica por qué la geometría del Universo es plana y, también, la apariencia de las manchas calientes y frías.
    Además, la Radiación de Fondo demuestra que la geometría del Universo está cerca de ser plana. Cuando medimos el Universo (tan bien como podemos) es completamente plano, lo que da una cierta confianza en la veracidad de la teoría de la expansión.

    ¿Por qué hay zonas más frías y otras más calientes en un mapa del cielo?
    Las regiones que de media son más frías es donde hay más materia. En los comienzos del Universo había zonas que, aleatoriamente, contenían más materia que otras. Debido a la gravedad, las que poseen un poco más de materia tienden a crecer a expensas de las que tienen menos, por lo que cada vez son más densas y parecen más frías. El rico es cada vez más rico y el pobre cada vez más pobre. Eventualmente las partes más ricas del Universo llegaron a formar las galaxias que vemos hoy en día.

    ¿Cómo va a evolucionar el Universo?

    Debido a la energía oscura uno pensaría que se va a expandir cada vez más rápido.
    En algún momento, la fuerza repulsiva que supone la energía oscura podría superar a la gravedad, que mantiene el espacio unido, por lo que el Universo se desgarraría en un Big Crunch. Sería dentro de 300.000 millones de años, si continuamos los cálculos a partir de lo que se conoce actualmente. No se sabe si va a ocurrir, ya que es algo muy distante en el futuro.
    O quizás la energía oscura va a continuar acelerándose y va a llegar un momento en el que se haya acelerado tanto que simplemente se detenga.

    ¿Entonces no se sabe el fin de la historia?

    De no existir la materia oscura, como la gravedad une los objetos podría ser que tuviera lugar un Big Crunch, llamado así porque es lo opuesto al Big Bang. Si el Universo contuviera suficiente materia ésta detendría la expansión y empezaría a contraerse. Hubiera sido una buena hipótesis para los conocimientos que se poseían hace quince años.
    Es decir, si un coche se dirige durante treinta segundos hacia una pared sin disminuir la velocidad uno piensa que va a chocar. Una hipótesis razonable, si se desconoce que hay un conductor que pisará el freno unos segundos antes de llegar a la pared.
    No se sabe qué es la energía oscura, si hay un conductor en ese coche. No se sabe qué hará en un futuro muy lejano Si continúa igual que ahora, previsiblemente el Universo finalizará en un Big Crunch.

    adolfocanals@educ.ar

  • Lo relativo de la teoría de la Relatividad

    En el Diccionario de la Real Academia Española la palabra relativo/a tiene varias acepciones:

    1. Que hace relación a una persona o cosa.
    2. Que no es absoluto.
    3. No mucho, en poca cantidad o intensidad.

    Lo relativo de la Teoría de la Relatividad se refiere sólo a una de estas definiciones.

    ¿A cuál?

    En el vasto mundo de la ciencia, hay algunos personajes y teorías más familiares que otros, aunque sólo pocos no iniciados sean capaces de explicar, con conocimiento de causa, quién hizo qué y qué fue lo que hizo. Galileo no fue quemado en la hoguera por la Iglesia, aunque muchos pondrían la mano en el fuego por tal afirmación. Probablemente la gravedad no se introdujo en la cabeza de Newton con un golpe de manzana. Tampoco Einstein estaba siempre sacando la lengua con el pelo alborotado ni su teoría de la relatividad fue la primera ni....

    La relatividad formulada por Einstein es conocida de nombre por muchos pero entendida por muy pocos. Estos, además, son tan precisos en sus manifestaciones que para un profano el asunto se vuelve incluso más complejo de lo supuesto al principio, que no es poco. Simplificar una explicación para que sea más asequible comporta una pérdida de precisión que pocos científicos están dispuestos a ratificar con su firma. Por ello, Caos ha decidido exponer algunas ideas relativistas y esperar que algún alma caritativa nos envíe su versión de los hechos.

    Un principio de relatividad busca que las leyes de la física sean válidas en cualquier lugar. Para ello, se deben establecer una serie de condiciones comunes, como si se tratara de un escenario con unos decorados preestablecidos. Esto permite, por ejemplo, que las medidas tomadas por un excursionista que ya ha llegado a la cima de una montaña puedan ponerse en relación con las de un amigo suyo que, cansado, sube en el teleférico. De relacionar datos obtenidos en sitios distintos viene el uso de la palabra relatividad.

    En el escenario del que hablábamos, la luz no puede viajar a velocidades superiores a 300.000 km/s y, como su valor es constante, la cercanía o lejanía de quien observa el suceso, si está quieto o en movimiento y, en este último caso, si se acerca o se aleja, determinarán cuándo y cómo lo percibe. En este aspecto, el movimiento y el tiempo sí serían relativos. Las leyes de la física son absolutas; sin embargo, aplicadas en sistemas de referencia diferentes pueden dar resultados aparentemente contradictorios. Un sistema de referencia es el marco en el que ocurre el suceso. Por ejemplo, si tenemos un tren en movimiento, éste será el entorno de referencia para los pasajeros. En cambio, un individuo que pasea por el andén tiene una percepción diferente de lo que ocurre en el interior de un vagón.

    Previamente a la teoría de la relatividad restringida de Einstein se pensaba que el tiempo transcurría de la misma forma en cualquier rincón del Universo, independientemente del movimiento o ubicación del observador. Pero el tiempo a velocidades elevadas se dilata. Si se trata de un viaje en coche, la ganancia de tiempo es tan nimia que no se percibe, pero si el vehículo fuera a una velocidad cercana a la de la luz, viajar continuamente sería un modo de mantenerse más joven respecto a los demás, aunque para todos, en sus entornos respectivos, el tiempo ande igual de rápido. En la película El planeta de los simios, los protagonistas humanos llegan a un planeta desconocido que resulta ser la Tierra. Su viaje espacial a velocidades elevadas conlleva que el tiempo haya pasado más lentamente para ellos que para los habitantes del Planeta Azul. Por tanto, no sólo han envejecido menos, sino que el mundo que ellos conocían ha tenido tiempo de desaparecer casi por completo y los monos se han convertido en la especie hegemónica.

    Estas divagaciones no son sólo palabrería. Se ha comprobado experimentalmente que un reloj que viaja en un avión atrasa respecto a su homólogo que se queda en Tierra. Por supuesto, la diferencia es tan pequeña que se tuvieron que utilizar relojes de alta precisión para medirla. Si no fuera así, los grandes viajeros sobrevivirían a sus congéneres, siempre que no se cayera el avión, claro.

    adolfocanals@educ.ar

  • Una hoguera engreída.

    El Big Bang era medo engrído. Se creía una gran explosión y presumía de que nadie en el Universo le superaba en magnitud. Vanidoso sin límite, sus alardes le ocasionaban no pocos problemas. Hasta las galaxias, en un principio íntimas amigas suyas, pasado un tiempo se alejaban de él, primero con disimulo y, después, con un descaro sólo comparable a la Velocidad de la luz.

    Dos científicos hallaron un día a su hija, la Radiación cósmica de fondo, cuya existencia, hasta entonces, se había mantenido en secreto. Su cuerpo, extremadamente frío, se analizó con instrumentos de gran sensibilidad. La encontraron muy débil. Era obvio que había hecho un largo viaje huyendo, como sospechaban los astrónomos, de la cólera de su padre. Dicen que su descubrimiento fue una casualidad, pero su repercusión fue tal, que hasta los periódicos hablaron de ella. Y a los descubridores les dieron un premio muy importante.

    Cuando el Big Bang supo de este desenlace, que le ponía en vergonzosa evidencia, cambió de actitud notoriamente. Dejó de competir con el Estado Estacionario, su eterno oponente, y empezó a envejecer con dignidad, intentando moderar su soberbia. Teóricamente se reforzó y su fama se extendió por todo el Universo. ¿Quién frenará su expansión?, se pregunta ahora mucha gente.

    El Big Bang cumplirá en breve 17.000 millones de años, aunque hay quien le echa menos. Quizá no tenga los que aparenta, pero sin duda es el más viejo del Cosmos. Puede que nunca se deje ver, pero habrá dejado sus huellas para que, con ellas, los astrónomos recuerden la historia del firmamento.

    Aquél tan odiado por su vanidad en el pasado, y tantas veces en entredicho, hoy cuenta, sin embargo, con muchos amigos: algunos, como Helio y Deuterio, le apoyan incondicionalmente, y otros, como Litio, han testificado a su favor. Hasta la Iglesia Católica lo defiende. Ahora ya pocos dudan de su grandeza como creador. Es más, se comenta que el Big Bang se ha convertido en un mito, en un mito sagrado de la Ciencia, como una gran estrella de cine.

    Realidad del cuento

    La teoría del Big Bang, también conocida como de la Gran Explosión, es la opción cosmológica más aceptada hoy en día por la comunidad científica.

    Nos remonta a un momento definido a partir del cual el Universo comenzó a existir, hace unos 12.000 ó 15.000 millones de años, cuando un único punto de materia infinitamente densa y caliente hizo explosión, emitiendo una inmensa cantidad de energía.

    La alternativa al Big Bang se conoce como teoría del Estado Estacionario, pero este modelo cayó en desuso con el descubrimiento de la radiación del Fondo Cósmico de Microondas, que es la luz emitida unos 300.000 años después de esta Gran Explosión que dio origen al Cosmos. Arno Penzias y Robert Wilson recibieron el Premio Nobel de Física por este descubrimiento.

    Además de dicha radiación, el Big Bang explica varios fenómenos que observamos en el Universo y que se constituyen así en sólidas pruebas de esta teoría, como la expansión o alejamiento de las galaxias y las cantidades relativas de los elementos ligeros (helio, deuterio, litio,…).

    El término "Gran Explosión" es del todo apropiado. Se dice que en realidad fue "Grande" , arrojó materia al espacio vacío y tuvo lugar dentro del espacio existente, que creó el espacio mientras se expandía (y continúa haciéndolo).

    adolfocanals@educ.ar

  • Relatos científicos... mito vs. ciencia

    El sol y el hombre parecen surgir desde un huevo primordial, desde un centro creador. La creación desde un punto de potencialidad y concentración, por distintas vías, es compartida por el mito y la ciencia...

    Relatos científicos... mito vs. ciencia
    PhD. Gustavo Adolfo Canals
    adolfocanals@educ.ar

    Hoy se contraponen la ciencia y el mito como dos universos opuestos. Incluso, muchas veces, afirmamos que algo es "científico" como sinónimo de verdadero, y que algo es "mítico" como expresión de una situación errónea, falsa o equivocada. Esta oposición tajante entre la "verdad científica" y la "falsedad mítica" surge de una repetición de hábitos, que inhibe el pensar lo que se dice habitualmente. Si pensamos el significado del relato mítico y del conocimiento científico desde una perspectiva amplia, quizá podamos advertir que mito y ciencia poseen, en un nivel profundo, más afinidades que diferencias.

    Así, nuestro camino será entender la mentalidad mítica en su origen arcaico y luego encontrar posibles afinidades con la mentalidad científica contemporánea.

    El mito se vincula a un tipo de narración o relato: el relato mítico.
    Pero, ¿cuál es la forma de ordenar la realidad por parte de los mitos que atraviesan todas las culturas llamadas arcaicas o primitivas? Cuando hablamos de culturas arcaicas o míticas estamos hablando de multitud de etnias o pueblos que aún pueblan nuestro planeta.
    El mito es una forma de narrar para explicar y ordenar. Ahora bien, cuando hablamos de mito y ciencia surge el ineludible recuerdo del modo cómo el pensamiento moderno constituye la noción de lo mítico en el esplendor del racionalismo filosófico y de la metodología de hipótesis y verificación de la ciencia clásica. Este es el momento del siglo XIX. Es el brillo de la filosofía racional. De Voltaire, Kant, Hegel. Es el momento de un Newton que legitima el método científico y su vía experimental como principal forma de conocimiento de la naturaleza. Es en este ámbito histórico donde el mito será resignificado, y distorsionado. Será interpretado bajo una opción que hoy podemos considerar, sin ninguna duda, como una visión falsa o equivocada sobre el mito.

    Cuando hablamos de esta interpretación acaso errónea de lo mitológico por parte de la Ilustración y la ciencia clásica modernas, daremos como ejemplo una doctrina elaborada por Augusto Comte, el creador de la sociología como discurso de pretensión científica. Comte presenta lo que hoy se conoce como la ley de los tres estadios. Esta "ley" es un intento de explicar la historia desde una perspectiva moderna. En la ley de Comte, la historia es entendida en tres períodos o estadios.

    El primer estadio se corresponde con la infancia en la evolución del individuo. Comte lo relacionaba con el mito, con el animismo y el politeísmo. El animismo es una denominación que crea un antropólogo británico, Edward Taylor, según la cual el hombre del primer estadio, el hombre de las culturas primitivas, concebía o experimentaba que todo está vivo, que todo está imbuido de alma. Cuando nosotros aludimos a la noción de lo psíquico (que es la palabra más afín a nuestra condición moderna para hablar del alma como espacio psíquico o mental) aludimos a algo que, aplicado a nuestra condición de sujetos conscientes, es fácilmente comprensible. Todos entendemos qué significa poder pensar en nosotros mismos, poder pensar en nuestra propia alma o espacio psíquico; todos entendemos qué es ser auto conscientes.

    Pero el hombre moderno, es difícil aceptar la posibilidad de que una roca tenga alma, es decir, que posea la capacidad de ser consciente. Lo cual se presenta como una imposibilidad racional admitir o imaginar siquiera que un árbol pueda tener alma y ser auto consciente, y lo mismo respecto a un río o una montaña. Por lo tanto, el animismo es una forma de experiencia del mundo según la cual, el alma, la autoconciencia, no sólo es un principio privativo del sujeto humano, sino que también es un atributo de todos los seres y de todos los fenómenos. Todo está vivo en tanto que todo tiene conciencia. Todo tiene alma. Esto es, en un sentido muy genérico, el animismo.

    Politeísmo es una noción que ya todos conocemos. Es la creencia de las religiones arcaicas en multitud de dioses; aunque esto no es tan sencillo, porque hoy se discute en los estudios mitológicos la cuestión de si detrás de la apariencia de los muchos dioses no existía la veneración a una única fuerza divina.

    Para la mentalidad moderna el mito, el animismo, el politeísmo, se vinculan con la infancia. En los estudios de psicología genética de Piaget, por ejemplo, se nos dice que el niño es esencialmente egocéntrico. El niño hasta más o menos la etapa de la internalización de las estructuras lógico-formales, a los doce años aproximadamente. ¿Qué significa el egocentrismo? Significa que el niño es incapaz de percibir la realidad como tal. Significa que confunde el orden del sujeto con el objeto. Significa que el mundo exterior es un espacio imaginario proyectado por sus propias necesidades. La madre no es un ser otro, sino que es una proyección de la propia necesidad infantil. Los otros seres, los objetos, son proyecciones que giran en torno al niño como única realidad emplazada en el centro de la existencia.
    Por lo tanto, el niño no percibe lo real, sino que sólo percibiría su propia proyección; o, dicho de otra manera, la realidad infantil es una elaboración ficcional anterior a su constitución posterior como sujeto individual. Desde esta perspectiva, el mito se relaciona con una visión subjetiva, emocional, anímica, que no puede suscribir un conocimiento objetivo de la realidad. Aquí sólo hay ilusión, una ficción propia de la inmadurez del primer estadio, de la infancia y su egocentrismo.

    El segundo estadio se vincula con la juventud. Históricamente se asocia con el advenimiento del monoteísmo de la tradición judeocristiana. El monoteísmo explica el conjunto de los fenómenos mediante el poder creador de una sola causa. Una sola causa cuya dificultad es que trasciende el mundo empírico. Es una causa vinculada con un mundo espiritual, suprasensible, no demostrable en términos racionales o empíricos. Por lo tanto, hay un avance. Donde antes se veía multiplicidad de fenómenos ahora se piensa un orden universal porque todo es creado por una sola causa. Pero esta causa es de índole espiritual, a la cual se accede sólo por la revelación y la fe y no por un conocimiento racional. En esta segunda etapa monoteísta tampoco hay una concepción de lo real como tal.

    El conocimiento genuino de lo real sólo aflora por primera vez con el último estadio, que, obviamente, ustedes pueden presumir que se asocia con el siglo XIX, con la razón, con la ciencia, las únicas vías para el conocimiento objetivo de lo real. Así surge la relación entre el hombre y el mundo que se vislumbra claramente en la filosofía cartesiana. Un vínculo entre un sujeto dotado de razón que, mediante un método reflexivo, puede descubrir una verdad puramente racional; y ese poder racional le sirve al sujeto como forma de conocimiento y de ordenamiento de la naturaleza.

    El objeto, el mundo exterior de la naturaleza, la res extensa como la denomina Descartes, es ordenada y comprendida en su propia objetividad por el sujeto. El sujeto racional, mediante la hipótesis y la verificación científica, ahora sí conoce la realidad tal como es. La idea de Comte de los tres estadios después fue reelaborada por uno de los principales antropólogos de la escuela británica, por Sir James Frazer. Frazer, junto con Taylor y Morgan, es fundador de la escuela clásica de antropología. La interpretación de estos antropólogos es relevante para comprender aún más por qué el mito fue asociado con la ilusión y, por lo tanto, con la mentira, con la falsedad y el error. Concepción que llega hasta nosotros cuando usamos mito como sinónimo de algo falso. Más allá de la consideración específica que haré, La Rama Dorada , la máxima obra de Frazer, es aún hoy muy recomendable para aquellos que deseen sumergirse en el estudio del mundo mítico.
    ¿Cuál es la idea que Frazer nos aporta para comprender aún más por qué el mito es vinculado con la noción de no ser, de error o falsedad, en contraposición a la verdad suscrita por una filosofía racional o por un conocimiento científico? Frazer reelabora la ley de los tres estadios de Comte; y relaciona las culturas del mito con la magia. El estudio de lo que Frazer llamó "magia simpatética", o la "magia por el contagio", todavía en nuestros días es de un gran valor para el estudio de la magia antigua.

    Desde una explicación conceptual, la magia simpatética es una forma de entender un orden en la naturaleza. Es una forma de interpretar leyes que regulan los fenómenos y que, por lo tanto, excluyen la posibilidad de vaguedad o de azar.

    A nivel de la experiencia de los pueblos arcaicos, la magia simpatética funciona fundamentalmente a través del principio de que lo semejante genera lo semejante. El ejemplo tal vez más arcaico de magia simpatética está vinculado con la creación del arte como arte rupestre, el arte cavernario, el arte del paleolítico, el arte por ejemplo de las cavernas de Lascaux, de Altamira, y de otras expresiones prehistóricas rupestres del mundo. El arte rupestre repite, como uno de sus patrones más importantes, las imágenes de caza.

    El hombre del paleolítico, de esta primera etapa prehistórica (después viene la segunda etapa del neolítico con la agricultura y sus importantes transformaciones), representa la mentalidad del hombre cazador nómada que vive también de la recolección de frutos. El cazador encuentra en la caverna su primer templo, su primer lugar para la adoración de sus posibles y desconocidos dioses. La caverna, la cueva, sería así la primera forma de templo natural en la historia de las religiones. La conjetura es que el cazador paleolítico se adentraba en esas cavernas como un acto simbólico de ingreso al interior del cuerpo sagrado de la diosa. Porque la diosa terrestre, y no el dios celeste, habría sido la primera divinidad.

    Los cazadores paleolíticos, lo mismo que después los agricultores de la época neolítica, son conscientes de la dependencia que hay entre la vida y la tierra. El cazador depende del animal y el animal existe y es vital por su alimentación a partir de los frutos que entrega la tierra. Esta dependencia de la vida respecto a lo terrestre se profundiza con la agricultura, cuando directamente nos alimentamos de lo que obtenemos del suelo labrado.

    La tierra genera el alimento. La tierra fue tal vez representada en el alba de la humanidad como la figura de la mater tellus, que fue la expresión latina posterior para hablar de la magna tierra, de la diosa tierra como ámbito de la abundancia y la fertilidad. La diosa tierra crea a partir de un movimiento que parte de lo interior y fluye luego hacia lo exterior. Es el movimiento de generación de la vida desde el vientre de la diosa hacia la exterioridad. Por lo tanto, ingresar a las cavernas, a nivel simbólico fue tal vez entrar al cuerpo de la divinidad femenina. Todo lo que se pueda vivir, invocar y descubrir en la cueva, es algo sagrado porque es una acción dentro del cuerpo divino de una diosa. Insisto en que esto es una especulación dado que, obviamente, no existe documentación escrita en este inicial periodo ágrafo de la humanidad.

    El segundo momento de la magia es el de la magia que actúa por contacto. Esta magia se basa sencillamente en la suposición de que cuando una parte de algo estuvo unida con otro objeto o ser, este vínculo se conserva aún a la distancia. La relación mágica se conserva aunque las partes se separen. Ejemplo práctico de esto: una persona pierde su pelo, una parte que antes estaba unida a todo su organismo. En aquel pelo se conserva la sustancia vital de la persona. Por lo tanto, ese pelo, aún cuando se separe y desplace a la distancia, conservará una relación mágica con la otra parte con la que estuvo unida; es decir, con el cuerpo. Por esta razón, muchos pueblos consideran aún hoy altamente peligroso que algún brujo enemigo tome poder de nuestros pelos dado que, a la distancia, puede ejercer una acción mágica, un daño que se basa en este segundo nivel de la magia, la magia por contagio.

    Detrás de la magia simpatética, detrás de la magia por contagio, que Frazer recrea con abundante evidencia documental, lo que subyace es una primera forma de pensamiento. Es un intento de ordenar la relación entre los seres. Es un intento de encontrar una ley subyacente actuando detrás de las cosas. Las cosas y los seres no viven en el caos, el aislamiento o la disgregación. Hay un orden. Hay un tejido de relaciones que une, más allá de la distancia, a los seres. La magia es la explicación de esas leyes de la semejanza que unen las cosas aún cuando estén alejadas y separadas entre sí.

    El pensamiento mágico sería así un umbral o antecedente del posterior pensamiento científico. El mago intenta actuar sobre el mundo, controlarlo. Cuando por ejemplo el mago, mediante la magia por contagio, actúa a distancia e intenta dañar a un miembro de una tribu rival, hay un intento de control y dominio basado en el conocimiento de leyes invisibles y universales. La eficacia de la acción mágica depende del conocimiento y la existencia de estas leyes ordenadoras. No es algo muy distinto a lo que ocurre en el nivel de la ciencia aplicada. El saber científico aplicado primero necesita del conocimiento de una ley que ordena un conjunto de fenómenos. Luego, se crea la tecnología que generará acciones técnicamente ventajosas. El mago actúa con una metodología operacional semejante. Primero el conocimiento de lo universal, de leyes permanentes y previsibles y, luego, la acción, el conocimiento aplicado.

    Por lo tanto aquí ingresamos a una nueva etapa. El mito ya no es despedazado por las garras del pensamiento racionalista. Vivimos en una nueva etapa de equiparación entre el mito y la ciencia. En esta aproximación aludiremos a un pensador contemporáneo: Lyotard. Es uno de los intelectuales franceses que tomó partido por la descripción posmoderna de la sociedad contemporánea; por lo tanto distinta y en oposición a la llamada sociedad moderna generada por la revolución industrial, el capitalismo, y la filosofía totalizante hegeliana.

    La recepción romántica del mito generó un manifiesto notable escrito por el crítico literario y pensador alemán Federico Schlegel. En el año 1800, Schlegel publica La alocución o discurso sobre la mitología ); aquí, lo mitológico se convierte en un proyecto para la regeneración de la cultura moderna. Algo que, en su momento, Hegel también compartió con la idea de un idealismo filosófico alemán que se vale del cruce de razón, religión y mitología para una nueva idea de la cultura. Hegel se desentiende después de esta voluntad de integración entre lo racional y lo mítico.

    En los propios textos newtonianos hay una vocación de sistema. El sistema se vincula con una explicación eminentemente conceptual del mundo. Con una explicación que se basa en premisas, demostración lógica, deducción, razonamiento. Es decir, el sistema se vincula con una forma del conocimiento que es el logos, el discurso, la argumentación, la demostración. En cambio, el mito no pretende demostrar, no se vincula con la argumentación. El mito es narración. Es la revelación de lo real mediante una red de sugerencias simbólicas. La morfología esencial del mito no es un discurso sistemático, lógico y argumentativo, sino que es una narración en busca de la revelación y la memoria del origen y la naturaleza más profunda de la realidad. El principal ejemplo de mito en este sentido es el mito cosmogónico, el mito que explica la génesis misma de la realidad. En los llamados mitos de la creación actúa una narración simbólica que dice lo real. Y esta narratividad es afín a la creación artística. El símbolo, como toda obra de arte, surge desde un trasfondo preracional e inconsciente. El mito y el arte poseen una raíz común. Y en el mito late un manantial de múltiples sentidos; mientras que, por contrapartida, el sistema busca la explicación unívoca; busca un sentido claro y único que reduzca la ambigüedad al máximo para que el discurso filosófico o científico se emancipe de toda oscuridad y contradicción.

    Por lo tanto, en la narración hay creatividad, hay emergencia desde lo inconciente, hay símbolo, hay multiplicidad de sentidos. Y la relación del mito con el arte alimenta la esperanza romántica de una superación de la visión racionalista del mundo

    Existe una íntima afinidad entre el mito cosmogónico y el pensamiento científico. ¿Cómo, no sólo un científico o un cosmólogo especializado en las teorías científicas del universo, sino cualquier persona de mínima cultura en el mundo occidental contemporáneo atravesado por el respeto a la ciencia, entiende o comprende el origen del universo? Actualmente, todos imaginamos el origen del universo mediante la teoría científica del Bing Bang, la teoría de la gran explosión o estallido. La teoría que nos dice que hace 17.000 millones de años existía una hipercondensación de materia concentrada en un átomo primordial. A partir del aumento de temperatura por las presiones internas causadas por la gran densidad, se provoca una gran explosión que es paralela a la emergencia del tiempo y del espacio. A su vez, luego, por el descubrimiento del efecto Doppler, el efecto de corrimiento al rojo del espectro , y por las investigaciones de Hubble , se acepta que el universo que surgió por la primera explosión se halla en continua expansión. Entonces, hoy hablamos de un universo que primero se encontraba concentrado en un gran átomo, y ahora se expande continuamente hacia el infinito. No indagaremos ahora la cuestión de lo irrepresentable de esa infinitud espacial. Esta es una cuestión que, a ciertas mentes científicas, los perturba hondamente: la cuestión de lo inimaginable del infinito que aún puede trascender las magnitudes matemáticas, como lo advirtió Cantor por ejemplo.

    Entonces, cualquier persona cultivada occidental contemporánea, ¿cómo se explica el origen del universo? Por una teoría científica. Ahora bien, un científico especializado es capaz de dar elementos empíricos y fundamentaciones matemáticas para fundamentar esta teoría. Por lo tanto a nosotros, legos en cuanto a lo que es la lógica interna de la teoría cosmológica fundamental, ¿cómo nos llega dicha teoría? ¿Como una secuencia de demostraciones lógico-matemáticas? No. Nos llega como una narración. Nos llega como un relato. Podríamos llegar a decir lo mismo respecto a la evolución que es la otra gran explicación, aunque muy cuestionada dentro de la propia ciencia, sobre cómo surgió la vida orgánica, sobre cómo surgieron las especies, y evolucionaron hasta adquirir sus atributos actuales. Todo sabemos que la evolución explica que había un gran caldo primigenio, un gran mar en el cual distintas sustancias químicas estaban separadas; después, azarosamente, se unen para la formación del primer organismo celular; luego se unen los organismos simples para formar los organismos más complejos y, tras esto, las exigencias de adaptación al medio y una secuencia azarosa de mutaciones, produce la adquisición de nuevos rasgos que explican la evolución de las especies. Estos últimos elementos, los de la adaptación al medio, los cambios biológicos y mutaciones, expresan el planteo global de La evolución de las especies de Darwin, en 1859. Por supuesto que Darwin y los evolucionistas pueden dar multitud de datos empíricos para avalar lo que es su teoría, pero no una ley.

    Y advirtamos: no es lo mismo una teoría que una ley. Teoría (que en su etimología griega alude al acto de contemplación de lo que es) es un conocimiento especulativo racional que expresa una realidad posible, pero no necesariamente cierta. Ley, en cambio, es una proposición racional que implica invariablemente una verdad necesaria, segura, apodíctica. Y el problema es que, muchas veces, el discurso científico presenta teorías como si fueran leyes.
    Muchas de las grandes teorías o discursos científicos llegan a nosotros como relatos, como narraciones. Por lo tanto, la supuesta oposición del discurso conceptual, empírico y racional de la ciencia, y el mito, es en el fondo una ilusión. Hay así una confusión o contaminación de géneros. Y este rasgo, la fusión de discursos aparentemente opuestos, es uno de los atributos de la producción del saber en la llamada sociedad posmoderna. Esto también lo suscribe, aunque desde otra orilla intelectual, un pensador vinculado a la continuidad de la Ilustración: Habermas. En su obra sobre el pensamiento postmetafísico , Habermas destaca que la integración de distintos discursos es propia de la cultura contemporánea. Y digamos que no sólo la ciencia entendida como cosmología sería un gran relato, sino también el discurso antropológico. Palpita actualmente toda una corriente, representada por Geertz y su llamada antropología posmoderna, que concibe también el saber antropológico como un relato, como narración. Lo mismo se postula hoy en el terreno de la historia. Por lo tanto, el hecho de que la ciencia sea también un relato, una narración, aproxima el mundo del mito y el mundo de la ciencia no sólo en cuanto a su modo de expresión, sino también en cuanto a su génesis.

    ¿Qué significa esta cuestión de la génesis? ¿Mediante qué instrumentos intelectuales se construye toda teoría científica que después de ser verificada se plasma como saber aceptado? Este saber aceptado surge desde un inicial tejido de hipótesis. ¿Y cómo surgen esas hipótesis? Podemos haber explicaciones diversas de esta cuestión. Los problemas que las ciencias enfrentan en un marco histórico dado contribuyen a que surjan nuevas hipótesis que expliquen lo no explicado, generando así un cambio de paradigmas. Esta sería la explicación de La estructura de las revoluciones científicas, de Thomas Kuhn. En realidad, en ese planteo, hay algo que se deja de lado. Un contexto histórico-cultural determinado estimula la aparición de ciertas hipótesis en un momento dado, pero esto no explica la producción ontogénica de las hipótesis; es decir, cómo surge una hipótesis en el ámbito de la creación individual, en la mente particular del científico que genera una hipótesis en un momento dado, más allá del contexto general de la época o de la capacidad creadora de la especie. O sea, ¿cómo surgen las hipótesis a nivel del individuo concreto que las plasma, el científico?

    Ahora bien, si por un momento aceptamos que mito y la ciencia son dos maneras distintas de concebir una narración o relato del mundo, podríamos preguntarnos: ¿cuál es el alcance o el dominio de verdad de un relato? ¿Cuál es el destino de la narración? ¿Es una explicación o expresión absoluta de lo real?, o ¿el relato puede tener como más alto destino el ser sólo una aproximación metafórica de lo real? El relato, ¿puede explicar el sentido último o sólo puede aproximarse o sugerir ese sentido?

    En el caso de las mitologías no hay un pensamiento, no hay una filosofía del mito, que pueda responder a esa pregunta. No se puede dar una respuesta unívoca a esta cuestión, pero quisiera ensayar una respuesta tentativa. La idea del dios escondido, del dios oculto. En las culturas míticas existen dos niveles de lo divino. Lo divino que se asocia con alguna forma visible o algún fenómeno natural, que se expresa como un dios celeste vinculado con la lluvia, la tormenta, el rayo o el sol, o que se expresa como un dios o diosa telúricos enlazados con la agricultura, con el mundo vegetal. Este es un plano de la divinidad. Es lo divino encarnado o corporizado en la naturaleza, las manifestaciones de lo sagrado que se expresan en los fenómenos naturales.

    Pero existe otro plano de lo divino en los relatos míticos de muchos pueblos. La dimensión del dios oculto. El dios oculto es muchas veces la divinidad fundamental. Este dios escapa a toda representación. Antes de la prohibición de las imágenes en el culto, como en el caso del becerro de oro en la tradición mosaica judeocristiana, en muchas culturas pre-cristianas, existe también una concepción de un dios irrepresentable que escapa a todo lenguaje, que se sustrae a toda palabra, a toda imagen y a todo fenómeno natural. Ese dios oculto es quizá la forma máxima de conciencia de la divinidad, el punto más alto de lo sagrado que escapa a todo relato.

    El relato mítico de ese dios tiene como propósito precisamente manifestar que esa divinidad escapa a la realidad visible y narrable. Se podría decir, salvando las distancias, que este proceso tiene alguna afinidad con la filosofía crítica kantiana que apela a toda una fundamentación lógico apriorística para evidenciar los límites de la razón, para evidenciar que la razón no es una forma de conocimiento de lo absoluto.

    Por lo tanto, la narración mítica, cuando habla de esta divinidad suprema, del dios oculto, es la narración que deja algo afuera, que manifiesta que lo real no puede ser convertido totalmente en relato. Imaginemos la divinidad no narrable como un punto siempre esquivo, como una suerte de principio de fuga que nunca puede ser capturado. El punto fugitivo es el enigma que siempre se sustrae al relato mítico.

    Si la ciencia puede ser concebida como un relato o una narración, podríamos preguntarnos: ¿la ciencia es un relato que aspira a la expresión de la totalidad o admite alguna zona de fuga, algún principio desconocido que escapa a su discurso?

    Este tema hay que manejarlo con cautela porque debemos diferenciar dos niveles. Lo que puede ser la relación del científico de laboratorio, desentendido de la fundamentación teórica de su propio saber, y la recepción popular de la ciencia, sería un plano. Otro plano lo constituye el fundamento ontológico de la realidad estudiada por la ciencia. Este es el caso de Einstein, el caso de Max Planck, de Erwin Schrodinger, de Niels Bohr, de la constelación de los físicos cuánticos o de vanguardia.

    En el plano de los científicos que piensan el ser, en muchos casos, la ciencia se revela como una narración y relato que admite, lo mismo que el dios oculto de las narraciones míticas, una zona de fuga, algo inaprensible.

    Einstein, en sus textos humanísticos, compilados en una traducción castellana titulada Mi visión del universo, afirma que la investigación científica es una práctica religiosa. El científico genuino es un espíritu religioso a diferencia del científico de laboratorio que simplemente investiga con el microscopio, o el telescopio, o un acelerador de partículas, sin problematizar o pensar las cuestiones de posibilidad misma de la realidad estudiada. Einstein considera que la clase de científicos que piensa la ciencia y la realidad que ésta explora, ejerce una forma de religión laica.

    El científico, al investigar la naturaleza, tiene una experiencia directa de la complejidad del mundo físico. El mundo físico no es un conjunto general sostenido por unas escasas leyes. Es una megaestructura compleja. Observemos el ejemplo representado por el desafío que tienen los botánicos. Un botánico sincero sabe que la naturaleza le habla de biodiversidad. Y la biodiversidad habla a su vez de la hipercomplejidad del mundo natural y de la incapacidad de un conocimiento completo respecto siquiera a la cantidad exacta de especies que existen en nuestro planeta. La taxonomía botánica ni siquiera sabe cuántas especies palpitan en la naturaleza. Este hecho cuantitativo se convierte en un atributo cualitativo del relato botánico. La imposibilidad de precisar la cantidad de las especies evidencia que la riqueza de la realidad empírica y natural escapa a toda clasificación botánica.

    Solamente cabría agregar que lo que está también fuera del relato de la botánica o de la zoología es el origen mismo de la vida.
    El científico se enfrenta con la complejidad del universo en sus distintos niveles. Esta complejidad puede ser la biodiversidad; puede ser el lecho oceánico, que sólo se ha estudiado en un dos por ciento hasta la fecha; puede ser el estudio de la vulcanología donde todavía es imposible la predicción de un sismo; puede ser la meteorología, que es una comprobación directa de la incapacidad de previsión de los estados atmosféricos más allá de unos escasos días. Por lo tanto, frente a la complejidad del mundo natural terrestre o la complejidad del mundo subatómico o la complejidad del macro universo de las galaxias, el científico genuino, según Einstein, es aquél que se enfrenta al universo complejo en sus distintos niveles. Y su primera reacción es una emoción: es el asombro frente al mundo complejo.

    Ese asombro cataliza un sentimiento estético, porque la complejidad universal que nos asombra es bella. Y frente a esa belleza y ese asombro, surge, en último término, la percepción de que esa complejidad y esa belleza son enigmáticas. Por lo tanto, la explicación última para la realidad compleja escudriñada por la ciencia, es un relato sólo capaz de una aproximación metafórica de lo real. El destino del discurso científico no es la explicación de lo absoluto, no es la explicación de la totalidad; ni tampoco es una explicación futura de la totalidad; es decir, tampoco puede aceptarse esa postura según la cual lo que la ciencia hoy todavía no puede explicar, lo podrá hacer mañana. Tal vez se tendría que reconocer que ni hoy ni dentro de diez mil años, podrá la ciencia llegar a una explicación absoluta de la complejidad del micro y macrocosmos.

    Por lo tanto, en esta segunda perspectiva, Einstein sugiere que el científico ejerce una forma de religión laica porque se asombra ante el enigma del universo y éste es un rasgo fundamental de todo temperamento genuinamente religioso. Parte de la experiencia religiosa consiste en la percepción del universo como relato incompleto, como una narración atravesada por zonas de fuga. El universo como realidad-enigma que escapa a la palabra, a la imagen o a la representación. Por lo tanto, el mito, la religión y la ciencia son distintas formas de discursos metafóricos aproximativos a una realidad cuyos sentidos más profundos son esquivos e inexplicables.

    Así, la ciencia, la religión y el mito se asemejan en su condición de prácticas discursivas metafóricas de aproximación a una realidad que preserva siempre el enigma de lo no decible. La llamada corriente de los nuevos paradigmas avala esta posición. En este movimiento militan Gregory Bateson, el gran biólogo pensante de la Escuela de Palo Alto; Hubert Reeves, astrónomo canadiense; o Edgar Morin, el pensador y sociólogo francés.

    La equiparación entre la ciencia avanzada occidental y el misticismo religioso oriental es, sin embargo, una postura mesurada respecto a otra más radical que niega lisa y llanamente la supuesta superioridad del conocimiento científico, no sólo en relación con el mito sino también con otros saberes. Esto es lo que ocurre con el llamado anarquismo epistemológico del filósofo alemán Paul Feyerabend. Para Feyerabend, no existen diferencias en cuanto a la dignidad o poder cognoscitivo entre saberes tan disparares y aparentemente desiguales, como la ciencia, la astrología, la medicina tradicional o el vudú. Más allá de las posiciones del método hipotético-deductivo popperiano o de la epistemología de Lakatos, Feyerabend identifica al pensamiento científico contemporáneo con el mundo religioso medieval. Pero, según su entender, la ciencia moderna no sería una superación dialéctica del oscurantismo dogmático sino una variación del saber autoritario e irracional anterior. La ciencia es aceptada no por su más acendrada coherencia lógica sino por su inobjetable eficacia tecnológica.

    El mito como dimensión narrativa y simbólica conduce la vida a una posibilidad de intensidad, a una posibilidad de realización plena. Ése es uno de los poderes o destinos del mito. El mito no es sólo una narración desinteresada del universo. Todo mito es pragmático. Busca generar efectos. Busca generar la construcción de un puente entre lo profano y lo sagrado. El mito busca la transformación y la elevación de la conciencia. Tiene una voluntad constructora de la sensibilidad. Busca que la sensibilidad humana rompa el peligro de la vida pobre y finita, encerrada en sí misma, para mantener una comunicación con fuerzas universales trascendentes y divinas.

    Y el mito es una pragmática vital. Busca la elevación de la intensidad vital. Ambiciona que el individuo no sólo se perciba a sí mismo en su finitud, sino que perciba su vida como reflejo de un poder vasto y universal.
    La cultura del mito remite a una fuerza vital y eterna que nunca se debilita. Por eso es que vinculamos la acción del mito con una renovación periódica e inagotable de la vida que se manifiesta en el espacio. La complejidad, la diversidad, las posibilidades de la vida como materia, como espacio, son comprendidas y estimuladas por la mentalidad mítica mediante la atención al valor de cada cosa o ser particular como expresión simbólica de una fuerza o proceso universal.

    Esta apertura a la rica complejidad y posibilidad de la vida que se manifiesta en el espacio también es propia de la ciencia. Cada manifestación de la materia, o de los comportamientos humanos, es un esencial alimento para la investigación científica. Mito y ciencia organizan de diversas formas las riquezas particulares de los fenómenos naturales y humanos esparcidos en el espacio. Pero en ambas experiencias palpita una observación fascinada del mundo cambiante y complejo. “El mundo que sólo puede ser habitado por el frágil sujeto humano a través de alguna forma de relato.”

    adolfocanals@educ.ar

  • ¿Palabra o cantidad?

    Interesante sería plantearse si existe una jerarquía en la decisión humana entre el lenguaje matemático y el lenguaje natural. Es decir, cuando tenemos que decidir ¿qué influye más en nuestra decisión: los resultados matemáticos o el lenguaje natural?.De este modo en el primer planteamiento se enuncia el problema en términos de supervivencia y en el segundo caso en términos de mortandad. A pesar de que el resultado matemático es el mismo sin embargo la tropa escoge mayoritariamente la posibilidad en la que se enuncia -con lenguaje natural- en términos de supervivencia.

    Cabría concluir a la vista de esta paradoja que el lenguaje natural es en última instancia, el lenguaje de las decisiones humanas, a las que se llega a través de la razón y del lenguaje, siendo un instrumento secundario el lenguaje matemático. Las soluciones cuantitativas a un problema no son satisfactorias en el hombre y que la mayoría de las personas se deciden por las diferencias cualitativas a la hora de tomar decisiones ante un problema.

    Pero ¿es el lenguaje un instrumento exclusivo de la razón?. Hasta ahora hemos establecido un paralelismo entre razón y lenguaje, la razón como propiedad más característica del hombre y el lenguaje como herramienta soporte de la razón. ¿Se puede manifestar en el lenguaje la parte irracional del hombre mezclada con la parte racional?. Podemos estar seguros de que así es.

    Indudablemente Freud padre del psicoanálisis, establece tres provincias en el aparato psíquico: el ello irracional, el yo racional y el superyo represor moral. Freud llama la atención sobre la influencia de los factores irracionales en la salud psíquica de los pacientes, y para él lo irracional es el objeto primordial de estudio.

    Jung, discípulo de Freud, profundizó en el análisis del subconsciente profundo y postuló el inconsciente colectivo. Según él la humanidad se comporta como una especie de organismo con unos modelos patrones de conciencia común. En el comportamiento individual del hombre intervienen los factores del inconsciente colectivo. Jung cita algunos ejemplos de modelos intelectivos que son comunes a diferentes culturas y que explica por la existencia de este inconsciente colectivo. Así por ejemplo las aves volando se muestran como una realidad superior, no deja de ser curioso relacionar que trascienda el que unos seres vivos puedan volar. Los árboles expresan totalidad, con sus raíces que parten de la Tierra son capaces de alejarse de ella más de lo que ninguna otra estructura biológica es capaz de hacer. Los círculos también se muestran como estructuras cuya explicación hay que buscar en el centro, desde la rueda que para girar debe tener su eje en el centro, hasta cierto tipo de jardines japoneses tradicionales de tipo circular en cuyo centro se sitúa una piedra intocable, e incluso, por ejemplo, la explicación del origen del Universo por una explosión en el centro de una esfera formada por los materiales que existen en la actualidad y que proceden de la gran explosión, responden al modelo circular del que Jung habla.

    Eso tiene que ser irracional. Si uno se siente relativamente convencido de algo, y luego le presentan pruebas conflictivas, lo razonable es que uno se sienta más inseguro de poseer la verdad, y no más convencido que antes".

    Pienso luego existo, existo luego hago, pero... ¿qué hago?...

    Una pregunta nos lleva a los límites del pensamiento y las ciencias ¿realmente hemos venido a comprender el Universo o el Universo dispone de mecanismos que garantizan que el hombre o cualquier especie inteligente nunca podrá comprenderlo y por tanto dominarlo?.

    En este siglo parece haberse tocado techo en el sentido de que la ciencia descubre sus límites. Nuestro acceso a la realidad es muy limitado, percibimos imágenes de ella, pero son meras proyecciones en un espejo y nunca debemos olvidar que la imagen observada en un espejo no es más que el reflejo de una superficie. Cuando vemos un hombre en el espejo, sólo vemos parte de su piel y de sus ropas, pero todo su interior, sus órganos, su sangre circulando, no la observamos.

    Ante esa dimensión llamada futuro, que parece que nos es negada, siempre podemos albergar la esperanza de desarrollar el lenguaje de una manera que se adapte lo suficiente a la realidad y consiga explicarla. Estaremos otra vez en el comienzo del dilema determinismo-no determinismo, y hasta ahora en este tipo de combates el determinismo ha perdido.

    Parece ser a la vista que la razón no es un instrumento tan poderoso; más bien parece en ocasiones tosco y grosero, utilizando un lenguaje vago e impreciso, que aunque para ciertos aspectos de la vida inmediata de los hombres sea muy efectivo, para otros nos distorsiona la percepción de la realidad, cuando no nos permite llegar a ella. Además la razón se encuentra influenciada por la parte irracional del hombre, y aunque utilicemos metalenguajes del tipo de las matemáticas, las decisiones -en última instancia- dependen más del lenguaje natural que de otro. Por último la naturaleza se muestra esquiva, de comportamiento extraño, cuando no caótico, no dispuesta a que cualquier tipo de lenguaje desvele claramente sus enigmas.

    No obstante el lenguaje natural es la única herramienta de la razón, aunque no sea exclusiva de ella, ya que la irracionalidad también se expresa en el lenguaje e influye en las decisiones humanas.

    Podemos imaginar a un niño tomar montones de 1.000 granos de arena, como no es capaz debido a que sabe contar con dificultad y se le escapan los granos entre los dedos, entonces inventa la palabra mil, representada por un garbanzo, y toma dos garbanzos y dice "1.000 y 1.000 son 2.000", y con un tercer garbanzo añade "y 1.000 son 3.000". El niño al final cree que es capaz de manejar montones de arena, pero cuando vuelve a tratarlos se da cuenta de que sigue equivocándose frecuentemente y sin poder manejarlos adecuadamente, y que si toma un montón aproximado a 1000 granos siempre se equivoca. El lenguaje simboliza pero no es la realidad, ésta se nos escapa del mismo modo que al niño se le escapan los granos entre los dedos de las manos o se equivoca contando.

    El lenguaje es capaz de vencer limitaciones para abordar otros niveles conceptuales, pero en su esencia no permite al hombre acceder ni al conocimiento ni a la manipulación de la naturaleza más allá de una frontera. El hombre no posee otra herramienta y no tenemos más remedio que seguir utilizándolo para continuar enfrentándonos a nuestro destino como personas y como especie biológica.

    La revisión realizada sobre dos de las propiedades más importantes de los seres humanos, como son la razón y el lenguaje, puede hacernos reconsiderar en momentos de soberbia intelectual, que las cosas pueden ser de otra manera a como las concebimos, y que un universo de posibilidades sigue estando abierto incluso en los casos en los que nuestra lógica se muestra tajante.

    El hombre, una especie que comprende y que hace, no tiene libertad para renunciar a sus propiedades. Por ello seguimos intentando explicar fenómenos y haciendo artefactos. Si dejáramos de hacerlo ya no seríamos Homo sapiens. En este sentido, aun reconociendo las limitaciones, seguiré en este texto intentando vislumbrar la naturaleza humana.

    La cuestión de nuestros orígenes es uno de los dilemas a los que nos enfrentamos los humanos. Tanto las religiones como la filosofía y las ciencias intentan abordarlo. Sin embargo solamente el desconocimiento puede zanjar definitivamente esta cuestión.

    Otro de los aspectos a plantear es hasta qué punto la naturaleza se presta a ser explicada por el lenguaje. Hasta ahora hemos visto que el lenguaje se muestra como un instrumento imperfecto al servicio de la razón, pero con injerencias manifiestas y notables de naturaleza irracional. Planteémonos ahora si la naturaleza se muestra domable ante los ataques intelectivos basados en el lenguaje. ¿Hasta qué punto la naturaleza se deja comprender por los usos y las técnicas al servicio de la razón?.

    Se suele decir, por ejemplo, que en biología se puede, conociendo el pasado, interpretar el presente, pero no predecir el futuro. Esto se puede aplicar a la historia, y en general a cualquier disciplina en la que intervengan cantidades notables de tiempo. Esta frase no es más que la admisión de los límites de cualquier disciplina científica. Convendría recordar la frase de Jacques Attali, político, economista e ingeniero, "Sólo el futuro da un sentido al pasado". En muchos casos el pasado y el presente pueden ser manejados por el lenguaje de manera que una misma situación es explicable de varios modos distintos, sin embargo el futuro es una dimensión que nos es negada y que se opone a su manipulación. Podemos explicar el presente, aunque sea de manera incorrecta, buscar sus factores causales en el pasado y presentar a aquel como demostración de la interpretación de lo acaecido e incluso a la inversa. No es difícil darse cuenta de que el modelo de razonamiento se presta a posibles manipulaciones, pero el futuro no solamente no se deja manipular, sino ni siquiera percibir. Por ejemplo, se puede presentar al hombre como la meta a la que la naturaleza ha evolucionado. A pesar de que en la actualidad hay millones de especies, un grupo de personas puede percibir esta idea como cierta, las especies fósiles pueden demostrar la existencia del cambio, y evidentemente gracias a este cambio ha aparecido el hombre. Sin embargo esta es una posibilidad no demostrable, pero que para determinadas personas no es necesario demostrar porque se la creen. En realidad estas personas ya no manifiestan una razón, sino un sentimiento. Sartre se refería socarronamente a la interpretación de los acontecimientos por el hombre cuando decía que está demostrado que el hombre influye sobre el tiempo tal como lo demuestra las veces que hemos cambiado la historia.

    Por el contrario si yo quisiera demostrar que la naturaleza tiende al Bos telepáticus, no podría abordar este tema porque esta especie futurible no existe, no se si existirá, y en cualquier caso suscitaría más desconfianza que cualquier argumentación que pueda ser referida al presente y al pasado. El futuro no existe, pero cuando un científico predice un hecho que sucederá en el futuro y sucede, éste es sin duda uno de los mayores éxitos de su carrera. Pensemos por ejemplo en Einstein, predijo que los rayos luminosos de otras estrellas se desviarían al pasar cerca del Sol por acción de la gravedad. Efectivamente así pasa y esta prueba dio un peso específico notable a su teoría de la relatividad.

    Para que el lenguaje pudiera demostrar, de una manera irrefutable, su alta eficacia en los procesos comprensivos del Universo, debería ser capaz de predecir el futuro. Sin embargo no es así. En determinados planos se podría responder que un mundo predeterminado sería un mundo sin libertad, y no lo discuto, pero al menos digo que esa libertad es una limitación a la eficacia del lenguaje. Otros quizás argumentarían que el conocimiento de las cosas nos es negado momentáneamente, ya que conforme perfeccionemos nuestra ciencia y nuestros métodos llegaremos a adquirirlo. Sobre ésta cuestión la teoría cuántica y la física del caos nos han enseñado bastante.

  • Visiones sobre teorías físicas en arquitectura

    Podemos empezar con la dinámica, - el campo en el que en nuestros días se ha hecho quizá la más grandiosa conquista de la ciencia humana -, me refiero a la ley de la conservación de la energía. Pero volvamos al primer paso dado por el pensamiento científico moderno - que fue un avance enorme - la inauguración de la dinámica con Galileo. Un físico moderno, al examinar los trabajos de Galileo, se sorprende al encontrar lo poco que la experimentación tuvo que ver con el establecimiento de las bases de la mecánica. Su principal apelación es al sentido común y a il lume naturale. Él siempre asume que la teoría verdadera resultará ser una que sea simple y natural. Y podemos ver por qué de hecho debe ser así en la dinámica. Por ejemplo, un cuerpo dejado a su propia inercia se mueve en línea recta, y una línea recta nos parece la más simple de las curvas. En sí misma, ninguna curva es más simple que otra. Un sistema de líneas rectas tiene intersecciones que se corresponden con precisión a las de un sistema de parábolas semejantes situadas de un modo similar, o a aquellas de cualquiera de los infinitos sistemas de curvas. Pero la línea recta nos parece simple porque, como Euclides dice, descansa de modo uniforme entre sus extremos; es decir, porque vista de canto [endwise] aparece como un punto. Esto sucede, a su vez, porque la luz se mueve en líneas rectas. Ahora, la luz se mueve en líneas rectas por el papel que juega la línea recta en las leyes de la dinámica. Es así que, al haberse formado nuestras mentes bajo la influencia de fenómenos gobernados por las leyes de la mecánica, ciertas concepciones que participan en aquellas leyes se implantan en nuestras mentes, de modo que fácilmente adivinamos cuáles son dichas leyes. Sin tal inclinación natural, teniendo que buscar con los ojos vendados una ley que se ajustara a los fenómenos, nuestra probabilidad de encontrarla sería como de uno en un infinito. Mientras más se aparten los estudios físicos de los fenómenos que han influido directamente en el crecimiento de la mente, menos podemos esperar encontrar que las leyes que los gobiernan sean “simples”, esto es, compuestas de unas cuantas concepciones naturales a nuestras mentes.
    Las investigaciones de Galileo, continuadas por Huygens y otros, condujeron a las concepciones modernas de Fuerza y Ley, que han revolucionado el mundo intelectual. La gran atención puesta en la mecánica en el siglo diecisiete muy pronto enfatizó estas concepciones hasta tal punto que dio origen a la Filosofía Mecánica, o doctrina de que todos los fenómenos del universo físico deben ser explicados a partir de principios mecánicos. El gran descubrimiento de Newton dio un nuevo ímpetu a esta tendencia. La antigua noción de que el calor consiste en la agitación de corpúsculos era ahora aplicada a la explicación de las principales propiedades de los gases. La primera sugerencia en esta dirección era que la presión de los gases se explica por el choque de las partículas contra las paredes del recipiente que las contiene, lo que explicaba la ley de la compresibilidad del aire de Boyle. Más tarde se mostró que la expansión de gases, la ley química de Avogadro, la difusión y viscosidad de gases y la acción del radiómetro de Crookes eran consecuencias de la misma teoría cinética; pero otros fenómenos, como la razón entre el calor específico a un volumen constante y el calor específico a una presión constante, requieren hipótesis adicionales que tenemos poca razón para suponer que son simples, por lo que nos encontramos en una situación de incertidumbre. De modo similar, en lo que se refiere a la luz, el que ésta consista en vibraciones fue casi probado por los fenómenos de la difracción, al mismo tiempo que los fenómenos de la polarización mostraron que la salida de las partículas es perpendicular a la línea de propagación; sin embargo, los fenómenos de dispersión, etc. requieren hipótesis adicionales que pueden ser muy complicadas. De este modo, llevar más lejos el progreso en la especulación molecular parece bastante incierto. Si las hipótesis deben ser probadas fortuitamente o simplemente porque éstas se adaptan a ciertos fenómenos, a los físicos matemáticos del mundo les llevaría una media de medio siglo probar cada teoría y dado que el número de teorías posibles puede elevarse hasta los trillones, y sólo una de ellas puede ser verdadera, tenemos poca probabilidad de añadir algo sólido a la cuestión en nuestro tiempo. En cuanto a los átomos, la presunción a favor de una ley simple parece ser muy débil. Hay lugar para serias dudas acerca de si las leyes fundamentales de la mecánica se mantienen válidas para los átomos singulares, y parece bastante probable el que éstos sean capaces de movimiento en más de tres dimensiones.
    Para averiguar mucho más acerca de las moléculas y los átomos, debemos buscar una historia natural de las leyes de la naturaleza que pueda cumplir aquella función que la presunción a favor de las leyes simples cumplió en los primeros tiempos de la dinámica, al enseñarnos qué tipo de leyes tenemos que esperar y al respondernos preguntas tales como ésta: ¿Podemos o no, con razonable certeza de no estar perdiendo tiempo, probar la suposición de que la atracción de átomos entre sí es inversamente proporcional a sus distancias elevadas a la séptima potencia? El suponer leyes universales de la naturaleza capaces de ser aprehendidas por la mente, a pesar de no tener ninguna razón que explique sus formas especiales, sino manteniéndose éstas inexplicables e irracionales, es difícilmente una posición justificable. Las uniformidades son precisamente el tipo de hechos que necesitan ser explicados. El que una moneda que se lanza salga unas veces cara y otras cruz no demanda una explicación particular; pero si todas las veces sale cara, entonces queremos saber cómo se ha ocasionado este resultado. La ley es por excelencia el hecho que necesita una razón.
    Ahora, el único modo posible de dar cuenta de las leyes de la naturaleza y de la uniformidad en general es pensarlas como resultados de la evolución. Esto supone que ellas no son absolutas, que no son obedecidas de forma precisa. Esto constituye un elemento de indeterminación, espontaneidad, o azar absoluto en la naturaleza. De mismo modo que, cuando al intentar verificar cualquier ley física encontramos que no satisface de forma precisa nuestras observaciones y atribuimos correctamente ese desajuste a errores de observación, también debemos suponer, mucho más todavía, que tales desajustes existen debido a la lógica imperfecta de la ley misma, a un cierto desvío de los hechos respecto de cualquier fórmula determinada.
    Herbert Spencer quiere explicar la evolución a partir de principios mecánicos. Esto es ilógico por cuatro razones. Primera, porque el principio de la evolución no necesita de una causa externa, ya que puede suponerse que la misma tendencia al crecimiento puede haber crecido a partir de un germen infinitesimal originado accidentalmente. Segunda, porque la ley tiene que suponerse, más que cualquier otra cosa, un resultado de la evolución. Tercera, porque la ley exacta obviamente jamás puede producir la heterogeneidad a partir de la homogeneidad; y la heterogeneidad arbitraria es el rasgo más manifiesto y característico del universo. Cuarta, porque la ley de la conservación de la energía es equivalente a la proposición de que todas las operaciones gobernadas por leyes mecánicas son reversibles; por lo tanto, un corolario inmediato que se seguiría de esto es que el crecimiento no es explicable por esas leyes, incluso si éstas no fuesen violadas en el proceso de crecimiento. En resumen, Spencer no es un evolucionista filosófico, sino tan sólo un semi-evolucionista, o si se quiere, tan sólo un semi-Spenceriano. Ahora la filosofía requiere de un evolucionismo completo o de ninguno.
    La teoría de Darwin era que la evolución se había producido por la acción de dos factores: en primer lugar, la herencia, como el principio que hace que la prole se asemeje aproximadamente a sus padres, al mismo tiempo que también deja espacio para la "mutación" ["sporting"] o variaciones accidentales: a menudo para muy pequeñas variaciones y rara vez para variaciones mayores; y en segundo lugar, la destrucción de las castas o razas que son incapaces de mantener el la tasa de natalidad a la par del índice de mortalidad. Este principio darwiniano es claramente capaz de gran generalización. Dondequiera que haya un gran número de objetos con tendencia a mantener ciertos caracteres inalterados, y esta tendencia, sin embargo, no sea absoluta sino que de lugar a variaciones fortuitas, entonces, si la cantidad de variación está absolutamente limitada en ciertas direcciones por la destrucción de todo lo que alcanza esos límites, habrá una tendencia gradual a cambiar en las direcciones que se apartan de estos límites. Así, si un millón de jugadores se sientan para apostar en un juego uniforme, dado que uno tras otro se irán arruinando, el promedio de riqueza de aquellos que queden crecerá perpetuamente. He aquí, sin lugar a dudas, una fórmula genuina de la evolución posible, tanto si su acción cuenta mucho o poco en el desarrollo de las especies animales y vegetales.
    La teoría lamarckiana también supone que el desarrollo de las especies ha tenido lugar a través de una larga serie de cambios insensibles, pero supone que esos cambios han tenido lugar durante las vidas de los individuos, como consecuencia del esfuerzo y del ejercicio, y que la reproducción no juega ningún papel en el proceso, excepto el de preservar esas modificaciones. Así pues, la teoría lamarckiana tan sólo explica el desarrollo de aquellos caracteres por los que los individuos luchan, mientras que la teoría darwiniana tan sólo explica la producción de los caracteres realmente beneficiosos para la raza, aunque éstos puedan ser fatales para los individuos. Pero la evolución darwiniana, concebida más amplia y filosóficamente, es la evolución que se da por la operación del azar y la destrucción de los malos resultados, mientras que la evolución lamarckiana es la evolución por efecto del hábito y del esfuerzo.
    Una tercera teoría de la evolución es la de Clarence King. El testimonio de monumentos y de rocas dice que las especies no son modificadas o son apenas modificadas bajo circunstancias ordinarias, pero que se alteran rápidamente después de cataclismos o cambios geológicos rápidos. Bajo circunstancias nuevas, vemos frecuentemente animales y plantas mutando [sporting] excesivamente en la reproducción, y a veces incluso sufriendo transformaciones durante su vida individual; fenómenos que sin duda se deben, en parte a la debilitación de la vitalidad causada por la ruptura de los modos habituales de vida, en parte al cambio en la comida, en parte a la influencia directa del ambiente en el cuál el organismo está inmerso. Si la evolución ha sido causada de este modo, no sólo sus pasos singulares no han sido insensibles, como suponen tanto darwinianos como lamarkianos, sino que además no son ni casuales, por un lado, ni todavía determinados por un esfuerzo interno, por otro; por el contrario, son efectos del modificado medio ambiente, y tienen una tendencia general positiva a adaptar al organismo a ese medio ambiente, ya que la variación afectará particularmente a los órganos, al mismo tiempo debilitados y estimulados. Este modo de evolución, por efecto de fuerzas externas y del cambio de hábitos, parece requerirse para explicar algunos de los hechos más importantes y amplios de la biología y la paleontología; al mismo tiempo que, definitivamente, ha sido el factor principal en la evolución histórica de las instituciones y de las ideas, y no es posible negársele un lugar prominente en el proceso de la evolución del universo en general.
    Pasando a la psicología, encontramos que los fenómenos elementales de la mente se dividen en tres categorías. Primero, tenemos los Sentimientos [Feelings], que comprenden todo lo que es inmediatamente presente, como el dolor, lo azul, la alegría, o el sentimiento que nace cuando contemplamos una teoría consistente, etc. Un sentimiento es un estado de la mente que tiene su propia cualidad viva, independientemente de cualquier otro estado de la mente. O también, un sentimiento es un elemento de la conciencia que seguramente podría anular cualquier otro estado hasta el punto de monopolizar la mente, aunque no es posible darse cuenta de ese estado tan rudimentario y por eso no sería propiamente conciente. De todos modos, es concebible o pensable que la cualidad de lo azul se apodere de toda la mente, hasta el punto de excluir todas las ideas de figura, extensión, contraste, comienzo, fin, y todas las demás ideas, cualesquiera. Un sentimiento es, por necesidad, perfectamente simple en sí mismo, porque si tuviese partes, éstas estarían también en la mente siempre que el todo estuviese presente y, de este modo, el todo no podría monopolizar la mente.
    Además de Sentimientos, tenemos Sensaciones de reacción; como cuando una persona con los ojos vendados de pronto choca contra un poste, cuando hacemos un esfuerzo muscular, o cuando un sentimiento cualquiera da lugar a un nuevo sentimiento. Supóngase que yo no tuviera en mi mente nada más que una sensación [feeling] de azul, que de pronto diera lugar a una sensación de rojo; entonces, en el instante de la transición habría ahí un sobresalto [shock], un sentido de reacción, mi vida azul habría sido transmutada en vida roja. Si además estuviera dotado de memoria, este sentido duraría algún tiempo más, y habría también una sensación peculiar o sentimiento conectado con eso. Esta última sensación podría durar (concebiblemente quiero decir) hasta después de que la memoria de aquel suceso y las sensaciones de azul y rojo hubieran desaparecido. Pero la sensación [sensation] de reacción no puede existir más que en la presencia efectiva de las dos sensaciones [feelings], azul y roja, con las que se relaciona. Siempre que tenemos dos sensaciones y prestamos atención a la relación entre ellas, de cualquier tipo que sea, se da la sensación de la que estoy hablando. Pero el sentido de acción y reacción tiene dos formas: puede ser, o bien una percepción de la relación entre dos ideas o bien puede ser un sentido de acción y reacción entre una sensación y algo externo a la sensación. Y este sentido de una reacción externa tiene, a su vez, dos formas: porque es, o bien un sentido de algo que nos pasa sin ningún acto de nuestra parte, siendo pasivos en el asunto, o bien es un sentido de resistencia, esto es, de nuestro gasto de sensación sobre algo que no la tiene [of our expending feeling upon something without]. El sentido de reacción es, por tanto, un sentido de conexión o de comparación entre sensaciones: o bien A, entre una sensación y otra, o B, entre una sensación y su ausencia o un grado inferior de ésta; y dentro de B tenemos, Primero, el sentido de acceso de la sensación, y Segundo, el sentido de remisión de la sensación.
    Son muy diferentes tanto de los sentimientos como de las sensaciones de reacción [reaction-sensations] o alteraciones de sentimiento las concepciones generales. Cuando pensamos, somos conscientes de que una conexión entre sentimientos está determinada por una regla general, nos damos cuenta de que estamos gobernados por un hábito. El poder intelectual no es sino la facilidad para adquirir hábitos y seguirlos en casos esencialmente análogos, aunque en los no esenciales ampliamente lejanos, a los casos normales de conexiones entre sentimientos bajo los cuales esos hábitos se formaron.
    La única ley primaria y fundamental de la acción mental consiste en la tendencia a la generalización. Los sentimientos tienden a propagarse; las conexiones entre sentimientos despiertan sentimientos, los sentimientos cercanos se asimilan; las ideas son capaces de reproducirse por sí mismas. Estas son bastantes formulaciones de la única ley del crecimiento de la mente. Cuando una alteración de sentimiento tiene lugar, tenemos una conciencia de ganancia, la ganancia de experiencia; y una nueva alteración será capaz de asimilarse al que lo precedía. Los sentimientos, al ser excitados, se tornan más fácilmente excitables, especialmente en los modos en los que habían sido excitados previamente. La conciencia de tal hábito constituye una concepción general.
    La nubosidad de las nociones psicológicas puede ser corregida conectando estas nociones con las concepciones fisiológicas. Puede suponerse que el sentimiento existe siempre que una célula nerviosa esté en un estado de excitación. La alteración de sentimiento, o sentido de reacción, acompaña a la transmisión de alteración entre células nerviosas o desde una célula nerviosa a una célula muscular o a la estimulación externa de una célula nerviosa. Las concepciones generales surgen de la formación de hábitos en la materia nerviosa, que son cambios moleculares que se siguen de su actividad y que probablemente tienen que ver con su nutrición.
    La ley del hábito presenta un contraste sorprendente con todas las leyes físicas en cuanto al carácter de sus mandatos. Una ley física es absoluta. Lo que requiere es una relación exacta. Así, una fuerza física introduce en un movimiento otro movimiento integrante que tiene que ser combinado con el resto por el paralelogramo de fuerzas; pero el movimiento integrante debe, de hecho, darse exactamente como la ley de la dinámica requiere. Por otro lado, la ley mental no requiere ninguna conformidad exacta. Más aun, la conformidad exacta estaría en total conflicto con la ley, ya que cristalizaría instantáneamente el pensamiento y prevendría toda formación de hábito posterior. La ley de la mente sólo hace que un sentimiento sea más propenso a surgir. Así, ésta se asemeja a las fuerzas "no-conservadoras" de la física, tales como la viscosidad y otras parecidas, que se deben a uniformidades estadísticas en los encuentros por azar de trillones de moléculas.
    La antigua noción dualista de mente y materia como dos tipos de sustancia radicalmente diferentes, tan eminente en el cartesianismo, difícilmente encontraría defensores ahora. Descartando esto, llegamos a alguna forma de hilopatía [hylopathy], de otro modo llamada monismo. Entonces surge la cuestión de si deben tomarse las leyes físicas por un lado y las leyes psíquicas por otro:
    (A) como independientes, una doctrina a menudo llamada monismo, pero que yo llamaré neutralismo; o,
    (B) la ley psíquica como derivada y especial, y sólo la ley física como primordial, lo que es materialismo; o
    (C) la ley física como derivada y especial, y sólo la ley psíquica como primordial, lo que es idealismo.
    La doctrina materialista me parece completamente repugnante tanto para la lógica científica como para el sentido común, ya que ésta requiere que supongamos que un cierto tipo de mecanismo podría sentir, lo que sería una hipótesis absolutamente irreductible a la razón; sería una definitiva e inexplicable regularidad, mientras que la única posible justificación de cualquier teoría es que haga las cosas claras y razonables.
    El neutralismo está suficientemente condenado por la máxima lógica conocida como la navaja de Ockham, que dice que no se debe suponer más elementos independientes de los necesarios. Al poner en igualdad los aspectos internos y externos de la sustancia, parece convertir a ambos en primordiales.
    La única teoría inteligible del universo es la del idealismo objetivo, que la materia es mente desvirtuada [effete mind], y que los hábitos arraigados se convierten en leyes físicas. Pero antes de que ésta sea aceptada, debe mostrarse ella misma capaz de explicar la tridimensionalidad del espacio, las leyes del movimiento y las características generales del universo con precisión y claridad matemática, porque nada menos que esto debería exigírsele a toda filosofía.
    La matemática moderna está llena de ideas que podrían ser aplicadas a la filosofía. Sólo puedo prestar atención a una o dos. La manera en la que los matemáticos generalizan es muy instructiva. Así, los pintores están acostumbrados a pensar en un cuadro como si consistiese geométricamente en las intersecciones de su plano por los rayos de luz que van desde los objetos naturales hasta el ojo. Pero los geómetras usan una perspectiva generalizada. Por ejemplo, en el diagrama supóngase que O es el ojo, que A, B, C, D, E, son la perspectiva de canto de cualquier plano, y a, f, e, D, c la perspectiva de canto de otro plano.

    Los geómetra dibujan rayos a través de O cortando ambos planos, y tratan al punto de intersección de cada línea con un plano como si representara el punto de intersección de la misma raya con el otro plano. De este modo, e representa E, al modo del pintor. D se representa a sí mismo. C es representado por c, que está más lejos del ojo; y A está representado por a, que está al otro lado del ojo. Tal generalización no está ligada a imágenes sensibles. Además, de acuerdo con este modo de representación, cada punto en un plano representa un punto en el otro, y cada punto en el último está representado por un punto en el primero. ¿Pero qué sucede con el punto f que está en dirección desde O paralela al plano representado y qué sucede con el punto B que está en dirección paralela al plano que se representa? Algunos dirán que son excepciones, pero la matemática moderna no permite excepciones que puedan ser anuladas por generalización. Al moverse un punto desde C hasta D y desde allí hasta E y más allá hacia el infinito, el punto correspondiente en el otro plano se mueve de c a D y desde ahí a e y hacia f. Pero este segundo punto puede pasar a través de f hacia a, y cuando está ahí, el primer punto ha llegado hasta A. Por lo tanto decimos que el primer punto ha pasado a través del infinito, y que cada línea se junta consigo misma más o menos como en un óvalo. Los geómetras hablan de partes de las líneas a una distancia infinita como puntos. Esta es una clase de generalización muy eficiente en las matemáticas.
    Las visiones modernas acerca de la medida tienen un aspecto filosófico. Hay un número indefinido de sistemas de medida a lo largo de una línea; así pues, una representación en perspectiva de una escala en una línea podría tomarse para medir otra, aunque, por supuesto, tales medidas no van a estar de acuerdo con aquello que llamamos las distancias entre puntos en la línea posterior. Para establecer un sistema de medida en una línea tenemos que asignar un número distinto para cada uno de sus puntos, y con este fin deberíamos sencillamente pensar los números como si estuviesen desarrollados hasta un número infinito de lugares en los decimales. Estos números deben colocarse a lo largo de la línea en una secuencia ininterrumpida. Más aun, para que tal escala de números pueda servir de algo, tiene que ser capaz de ser trasladada a nuevas posiciones y que cada número continúe correspondiendo a un sólo punto distinto. Ahora, está establecido que si esto es verdadero tanto para puntos "imaginarios" como para puntos reales (una expresión que no me puedo detener a aclarar), cualquiera de dichos cambios necesariamente dejar dos puntos correspondientes a los mismos puntos que antes. Entonces, cuando cualquier serie continua de cambios de un tipo mueve a la escala sobre la línea, hay dos puntos que jamás pueden ser alcanzados por ninguno de los números de la escala, excepto por los números fijados ahí. Este par de puntos, inaccesibles así en la medida, se llaman el Absoluto. Estos dos puntos pueden ser distintos y reales, o pueden coincidir, o pueden ser ambos imaginarios. Podemos tomar como un ejemplo de una longitud lineal con un doble absoluto a la probabilidad, que va desde una inaccesible certeza absoluta en contra de una proposición, hasta una certeza absoluta igualmente inaccesible a favor de ella. Hemos visto que una línea, de acuerdo con las nociones ordinarias, es una longitud lineal donde los dos puntos coinciden en el infinito. La velocidad es otro ejemplo. Un tren que va a una velocidad infinita de Salta a Buenos Aires estaría en todos los puntos de la línea en el mismo instante exactamente, y si el tiempo de tránsito se redujese a menos de nada, estaría moviéndose en la dirección contraria. Un ángulo es un ejemplo familiar de un tipo de magnitud sin valores reales inmensurables. Una de las cuestiones que la filosofía tiene que considerar es la de saber si el desarrollo del universo es como el de un ángulo, que progresa así para siempre sin tender hacia algo inaccesible, lo que yo considero que es la visión epicúrea; o si el universo brotó del caos en el pasado infinitamente distante y tiende hacia algo diferente en el futuro infinitamente distante, o si el universo brotó de la nada en el pasado para progresar indefinidamente hacia un punto en el futuro infinitamente distante, que, si se alcanzara, sería la mera nada de la que salió.
    La doctrina del absoluto aplicada al espacio resulta en lo siguiente, que o bien:
    Primero, el espacio es, como enseña Euclides, tanto ilimitado como inmensurable, por lo que las partes infinitamente distantes de cualquier plano vistas en perspectiva, aparecen como una línea recta, en cuyo caso la suma de los tres ángulos de un triángulo es 180º o bien
    Segundo, que el espacio es inmensurable pero limitado, por lo que las partes infinitamente distantes de cualquier plano vistas en perspectiva aparecen como un círculo, más allá del cual todo es oscuridad, y en este caso la suma de los tres ángulos de un triángulo sería menor a 180º en una cantidad proporcional al área del triángulo; o bien
    Tercero, que el espacio es ilimitado pero finito (como la superficie de una esfera), por lo que no tiene partes infinitamente distantes; pero un viaje finito a lo largo de cualquier línea recta le devolvería a uno a la posición original, y mirando fuera de ahí con una visión sin obstrucción uno vería la parte de atrás de su propia cabeza enormemente magnificada. En tal caso la suma de los tres ángulos de un triángulo excede los 180º en una cantidad proporcional al área.
    No sabemos cuál de estas tres hipótesis es la verdadera. Los triángulos más grandes que podemos medir son tales que tienen la órbita de la Tierra como base y la distancia de una estrella fijada como altitud. La magnitud angular que resulta al restar de 180º la suma de los dos ángulos de la base de tal triángulo es denominada la paralaje de la estrella. Hasta ahora se han medido cerca de sólo cuarenta estrellas. Dos de ellas resultan negativas, aquella de Arided (a Cycni), una estrella de magnitud I ½ , que es -0."082, según C.A.F. Peters, y aquella de una estrella de magnitud 7 ¾, conocida como Piazzi III 422, que es de -0."045 según R. S. Ball. Pero estas paralajes negativas tienen que atribuirse, sin lugar a dudas, a errores de observación, ya que el error probable de tal determinación es más o menos de ± 0."075, y sería extraño ciertamente que fuésemos capaces de ver, por así decir, más de la mitad del recorrido alrededor del espacio sin ser capaces de ver estrellas con paralajes negativas mayores. Efectivamente, el mismo hecho de que de todas las paralajes medidas sólo dos resulten ser negativas sería un argumento sólido para decir que las paralajes más pequeñas realmente suman +0"1, si no fuese por la reflexión de que la publicación de otras paralajes negativas puede haberse suprimido. Pienso que podemos sentirnos confiados de que la paralaje de la estrella más lejana se encuentra en algún lugar entre -0."05 y +0."15, y dentro de otro siglo más, nuestros nietos seguramente sabrán si los tres ángulos de un triángulo son mayores o menores que 180º (el que equivalgan exactamente a esa cantidad es lo que nadie jamás tendrá motivo alguno para concluir). Es verdad que según los axiomas de la geometría la suma de los tres ángulos de un triángulo es precisamente 180º pero estos axiomas ahora ya han sido refutados y los geómetras confiesan que, como geómetras, no tienen ni la más mínima razón para creer que son perfectamente verdaderos. Ellos son expresiones de nuestra concepción innata del espacio, y como tales, tienen derecho a crédito, hasta donde su verdad puede haber influido en la formación de la mente. Pero eso no proporciona ni la más mínima razón para creer que son exactos.
    Ahora, la metafísica siempre ha sido la imitadora de las matemáticas. La geometría propuso la idea de un sistema demostrativo de los principios filosóficos absolutamente ciertos; y las ideas de los metafísicos, en gran parte, se han inspirado en todas las épocas en las matemáticas. Los axiomas metafísicos son imitaciones de los axiomas geométricos; y ahora que los últimos han sido desechados, sin duda los primeros lo serán también. Es evidente, por ejemplo, que no tenemos razón alguna para pensar que cada fenómeno, en todos sus aspectos más minuciosos, está perfectamente determinado por la ley. Vemos que hay un elemento arbitrario en el universo, a saber, su variedad. Esta variedad debe atribuirse a la espontaneidad en alguna forma.
    Si tuviese más espacio, debería mostrar ahora lo importante que es para la filosofía el concepto matemático de continuidad. Casi todo lo que es verdad en Hegel es un vago resplandor de un concepto que los matemáticos habían aclarado mucho antes, y que las investigaciones recientes han ilustrado más todavía.
    De entre los muchos principios de la Lógica que tienen su aplicación en la Filosofía, sólo puedo mencionar aquí uno. Tres concepciones aparecen constantemente en cada punto de cada teoría de la lógica, y en los sistemas más redondeados ocurren en conexión de unas con otras. Son concepciones tan amplias, y en consecuencia tan indefinidas, que son difíciles de aprehender y pueden pasarse por alto fácilmente. Las llamo las concepciones de Primero, Segundo, Tercero. Primero es la concepción de ser o existir independientemente de cualquier otra cosa. Segundo es la concepción de ser relativo a, la concepción de reacción con, algo más. Tercero es la concepción de mediación, por la que un primero y un segundo son puestos en relación. Para ilustrar estas ideas mostraré de qué modo éstas participan en aquellas que hemos estado considerando. El origen de las cosas, considerado no en cuanto conducente hacia algo más, sino en sí mismo, contiene la idea de Primero, el fin de las cosas la de Segundo, el proceso que media entre ellos la de Tercero. Una filosofía que subraya la idea de Uno es generalmente una filosofía dualista, en la cual la concepción de Segundo recibe una atención exagerada; porque este Uno (aunque por supuesto envuelve la idea de Primero) es siempre lo otro de una multiplicidad que no es uno. La idea de Muchos tiene como integrante principal la concepción de Primero porque la variedad es arbitrariedad y la arbitrariedad es rechazo de cualquier Segundidad. En la psicología el Sentimiento es Primero, el Sentido de reacción Segundo, la Concepción general Tercero, o mediación. En la biología, la idea de mutación [sporting] arbitraria es Primero, la herencia Segundo, el proceso por el que los caracteres accidentales se fijan es Tercero. El Azar es Primero, la Ley Segundo, la tendencia a adquirir hábitos Tercero. La Mente es Primero, la Materia Segundo, la Evolución Tercero.
    Tales son los materiales a partir de los cuales debe construirse principalmente una teoría filosófica para representar el estado de conocimiento al que el siglo diecinueve nos ha llevado. Sin entrar en otras cuestiones importantes acerca de la arquitectónica filosófica, podemos fácilmente prever qué clase de metafísica se construiría apropiadamente a partir de esas concepciones. Como algunas de las más antiguas y algunas de las más recientes especulaciones, sería una Filosofía Cosmogónica. Supondría que en el principio -infinitamente lejano- había un caos de sentimiento no personalizado, que al estar sin conexión ni regularidad, se encontraría propiamente sin existencia. Este sentimiento, mutando [sporting] aquí y allá en pura arbitrariedad habría originado el germen de una tendencia generalizante. Sus otras manifestaciones [sportings] serían evanescentes, pero ésta tendría la virtud del crecimiento. Así pues, se habría iniciado la tendencia al hábito, y a partir de esto, junto con los otros principios de la evolución, se habrían desarrollado todas las regularidades del universo. En todo momento, sin embargo, sobrevive un elemento de puro azar y éste permanecerá hasta que el mundo se convierta en un sistema absolutamente perfecto, racional y simétrico, en el que la mente, por fin, será cristalizada en el futuro infinitamente distante.
    Una idea que explica las principales características del universo tal y como lo conocemos: los caracteres de tiempo, espacio, materia, fuerza, gravitación, electricidad, etc. Predice muchas más cosas que las nuevas observaciones sólo pueden poner a prueba.

    adolfocanals@educ.ar

  • MUTACION

    Los 24 estadios o etapas de la evolución humana

    Las 12 primeras etapas han sido vividas ordinariamente por cada ser humano.
    1. Reflejo de la teta
    2. Reflejo del nadado
    3. Reflejo de reptación
    4. Primeross pasos (con las etapas 5 y 6, dominio de la gravedad)
    5. Caminata-carrera
    6. Escalada
    7. Adquisición del lenguaje
    8. Espíritu de la invención simbólica
    9. Cooperación social
    10. Despertar de la sexualidad
    11. Etapa parental
    12. Post-menopausia

    Las 12 etapas siguientes trazan la vía para la evolución potencial de nuestras percepciones y de nuestras funciones mentales.
    Tienen lugar después que el individuo (y finalmente la especie) hayan trascendido las 12 huellas primitivas ligadas a la sobrevivencia para ponerse a aprender la "neuro-tecnología de sí mismo".

    Dominio del cuerpo como instrumento estético
    13. Hedonista: conciencia estética-erótica-somática. Aproximación del consumidor receptivo y pasivo del cuerpo.
    14. Artista: ingeniería estética-erótica-somática. Invención sensorial activa e innovadora.
    15. Fusión estética: relacionamiento estética-erótica-somática con otros artistas; la vida como arte.

    Dominio de las operaciones-computador
    16. Consumo de realidades múltiples: conciencia electrónica - cibernética - psidélica; gozo de las funciones relativistas del cerebro y del modelaje neuro-eléctrico (por ejemplo los juegos videos).
    17. Ingeniería neurológico: invención de una realidad electrónica - cibernética ñ psicodélica; programación de ordenadores.
    18. Reticulación multi-real: relación inter-computadores; telepatía?

    Dominio de la ADN-ARN, teoría de Gaïa, y socio-biológico
    19. Consumidor genético: conciencia socio-biológica; conciencia unicelular; gozo pasivo y receptivo del conocimiento de la ADN; clonaje, cultivo.
    20. Ingeniería genética: espíritu de invención a partir del ADN; creatividad genética, prolongación de la vida.
    21. Simbiosis: relacionamiento entre especies; cooperación al nivel de los antígenos y de la inmunología: participación a la inteligencia de Gaïa.

    Dominio de los procesos meta-fisiológico y neurofísicos
    22. Conciencia de la inteligencia meta-fisiológica, conciencia nuclear-particular; conciencia física (ver Fritjov Capra; capacidad de pensar como partículas nucleares-atómicas)
    23. Neurofísico: dominio de los procesos nucleares y gravitacionales, experiencias de salida del cuerpo. La inteligencia al estado sólido de John Lilly?
    24. Fusión meta-fisiológico: relación descorporada con otras entidades liberadas del cuerpo.

    Civilización planetaria
    Niveles de evolución de una civilización
    Nivel 1
    Dominio del instrumento, capacidad de abstracción y de imaginación relacionada a una capacidad de realizar la cosa imaginada.
    Nivel 2
    Conciencia de la muerte, organización de sepulturas. Conciencia metafísica, búsqueda de un orden global del universo.
    Nivel 3
    Civilización. Creación de pueblos o ciudades. Creación de sistemas de transporte y de intercambio. Gestion organizada de los recursos.
    Nivel 4
    Civilización planetaria. Conocimiento del planeta en su conjunto por sus habitantes. Estructuras de transporte, de producción de objetos, e intercambio de informaciones a escala del planeta.
    Nivel 5
    Civilización planetaria realizada. Desaparición total de prácticas destructivas, a escala colectiva e inter-individual, y contra todas las otras especies vivientes. Respecto absoluto de la Primera Encomienda Universal "No mataras".
    O formulada de forma extensiva: No perjudicaras a otras vidas, de cualquier manera que sea.
    Nivel 6
    Descubrimiento de estructuras íntimas de la materia. Acceso a una energía ilimitada. Conocimiento de las leyes fundamentales de los organismos vivientes (ADN) y de la biosfera (ecosistemas).
    Nivel 7
    Civilización planetaria avanzada. Desarrollo de la inteligencia, de la creatividad, de la comunicación. Clara conciencia de los fundamento del universo, de la materia, de la energía y del espíritu. Desarrollo conciente del potencial individual e inter-individual. Desarrollo de las facultades avanzadas del espíritu. Comunicación con las otras especies vivientes.
    Nivel 8
    Civilización inter-planetaria. Dominio de los viajes espaciales más allá del sistema solar de origen. Desarrollo de las relaciones con las civilizaciones de otros planetas.
    Nivel 9
    Civilización inter-galáctica. Dominio de los viajes más allá de la galaxia de origen. Utilización de la energía universal. Conocimiento de las estructuras fundamentales del universo y del espacio-tiempo.

    Estas etapas forman una continuación lógica ideal, pero ellas no son siempre realizadas en el orden. Así, el gran problema de la Tierra es que nuestra civilización ha alcanzado la etapa 6 (poder desmesurado dada por el dominio de la materia y el ADN) antes de poder realizar la etapa 5 (respeto absoluto de la vida bajo todas sus formas).
    Ciencia sin conciencia...

    Múltiples ejemplos de desarrollos de posibles civilizaciones
    y de facultades latentes de nuestro espíritu son explorados por la serie-culta
    Star Trek.

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